Juana Jurado, psicóloga: "Por la desigualdad en las tareas de cuidado cae el deseo sexual en las mujeres"

Sociedad

Un estudio de la UADE demuestra que la pérdida del deseo femenino después de los 50 no es una regla. El estré y la desigualdad son los inhibidores.

Durante décadas, la sociedad instaló la creencia de que la sexualidad de la mujer ingresa en un declive tras la llegada de la menopausia. Sin embargo, un reciente informe elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales de la UADE vino a desmitificar esta premisa: el deseo femenino no se apaga por los cambios hormonales sino por la desigualdad.

El estudio, basado en entrevistas a sesenta adultas, expone una de las grandes paradojas de la vida moderna. Si bien el discurso del empoderamiento promete una autonomía plena en el ámbito público, las mujeres continúan asumiendo de manera desproporcionada las responsabilidades domésticas, los cuidados invisibles y la gestión emocional del hogar.

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El peso del agotamiento y la carga mental

Lejos de tratarse de una cuestión netamente clínica o biológica, el principal inhibidor del erotismo en esta etapa de la vida es el cansancio. El cuerpo femenino debe lidiar con demandas múltiples que no le permiten el descanso: rendir en el ámbito laboral, administrar el hogar, atender a los demás y, como si fuera poco, lidiar con la fuerte presión estética que exige una juventud permanente.

En este contexto, la ampliación de exigencias erosiona la disponibilidad erótica y el bienestar general. Donde hay sobrecarga, automatismo y un "empoderamiento" sin la correspondiente redistribución de las tareas en el hogar, la intimidad se bloquea. Por el contrario, en aquellas dinámicas donde existe empatía, reciprocidad y un reparto equilibrado con la pareja, el deseo logra sostenerse y crecer.

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La búsqueda activa de placer y el fin del "apagón"

Juana Jurado, directora de la carrera de Psicología de UADE, lo explica con claridad: "No hay una sola menopausia ni una única sexualidad posible. El erotismo no desaparece, pero se vuelve un lujo cuando la logística cotidiana y los cuidados recaen casi por completo sobre ellas".

El "apagón sexual" funciona entonces más como un mandato cultural que como una realidad. Las estadísticas respaldan esta vitalidad: relevamientos previos de la misma universidad sobre el consumo en sex shops indican que entre el 60% y el 70% de la clientela está conformada por mujeres. Además, se registra una alta y activa participación de mujeres mayores de 50 años en talleres sobre erotismo, demostrando una clara voluntad de reconectar con el placer y sumar nuevas herramientas.

Factores clave para entender el deseo después de los 50

De acuerdo a los principales hallazgos del informe de la UADE, la sexualidad adulta requiere de condiciones de bienestar reales para poder desplegarse. Entre los puntos más destacados, se concluyó que:

  • Transformación: El deseo femenino en la menopausia no desaparece; fluctúa, se transforma o se redefine, derribando la idea de una sexualidad "única" tras cruzar la barrera del medio siglo.

  • El rol decisivo del varón: La actitud de la pareja es fundamental. La empatía y el trabajo en equipo potencian el vínculo, mientras que la exigencia lo destruye.

  • Rebelión contra la estética: Las presiones por mantener una juventud permanente debilitan la autonomía y el deseo, generando un malestar que responde a mandatos culturales y no al propio cuerpo.

  • Necesidad de información: La menopausia representa un cambio de escenario, no un final. Las mujeres reclaman un abordaje integral que articule el cuerpo, las emociones y los vínculos, marcando una fuerte deuda pendiente tanto de los medios de comunicación como de los sistemas de salud.

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