Cuero para talabartería y carne para exclusivos restaurantes o escabeche: el lado desconocido del carpincho
Al margen de aterrorizar mascotas en los barrios cerrados de Nordelta, los carpinchos son una especie muy versátil a la hora de criarlos en cautiverio.
Los carpinchos podrían ser una buena opción para el mercado cárnico. Imagen ilustrativa
Son simpáticos vistos de lejos en los humedales, y un problema cuando se tienen en el jardín de un barrio de Nordelta, pero los carpinchos también pueden ser animales de cría con varios fines, desde carne exótica hasta productos de talabartería o marroquinería.
Lo que los vecinos de Nordelta ven en sus inmaculados jardines son grupos de Hydrochoerus hydrochaeris (tal es el nombre científico) que se mueven en manadas lideradas por un macho dominante, e integradas por varias hembras, crías y uno o dos machos subordinados.
"Todos los integrantes de una manada presentan comportamientos agresivos hacia los intrusos", advirtieron los especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en un informe sobre la explotación comercial del carpincho de criadero. Ese detalle explicaría los altercados con perros en Nordelta.
En ese mismo informe, un libro del veterinario Román Allekotte, de la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná del INTA, consta que los carpinchos pueden ser criados para aprovechar su cuerpo, carne y grasa.
El cuero "es muy particular y solicitado debido a que una vez curtido presenta unos puntos muy característicos que corresponden a los lugares donde se insertaban los pelos", explicó Allekotte.
Pero mantener un criadero de carpinchos sólo para carteras y calzado es económicamente "inviable". En cambio se puede aprovechar para desarrollar un negocio cárnico debido a que en su estado salvaje (incluso los aburguesados de Nordelta) su carne es de sabor y olor "muy fuerte" para el paladar local.
La carne de carpincho de criadero tiene un color rojizo, es más blanda y tiene "escasa grasa entre las fibras musculares", pero sin perder cierto sabor "sumamente silvestre" que "permite su comercialización en restaurantes exclusivos".
En otras partes de Sudamérica, como Brasil, el público recurre a la grasa de carpincho, también llamado capybara, para preparados medicinales.
La cría de carpincho para fines comerciales es muy redituable porque se reproducen rápido, se tarda un año y medio en llegar al peso para faena y pueden adaptarse a cualquier sitio (siempre que no haga frío extremo, así que Patagonia tendrá que seguir abocada a los camélidos).
El principal costo de producción del carpincho está dado por su alimento, y por el suplemento de vitamina C que precisan. Hasta hace unos años (el libro de Allekotte es de 2003) no existía un plan sanitario para la actividad: simplemente no se le ponían vacunas a estos animales.
Mientras tanto, en otras latitudes pareciera que el capybara o carpincho sigue siendo la estrella indiscutida del paisaje.
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