Caso de Florida: Solange Grabenheimer
"El Criminal entró en un estado psicológico especial y su alteración le hizo realizar esta serie de cortes. El asesino conocía a la víctima"
(Comisario Raúl Torre )
“El criminal entró en un estado psicopatológico especial y su alteración le hizo realizar esta serie de cortes. Me da la sensación que el criminal conocía a la victima y que estos cortes presentan un doble contenido, por un lado remiten a la pasión y por otro al odio, a partir de esta patología hay que indagar para hallar al autor del crimen” había afirmado poco después el comisario Raúl Torre a minutouno.com.
Solange vivía con Lucila -también de 21 años- desde octubre de 2005, cuando juntas decidieron alquilar el PH de dos pisos de la calle Güemes 2280 de la localidad bonaerense de Florida. Eran amigas del secundario y compartían salidas, grupos de amigos e inclusive fiestas familiares. Es más, fue Lucila -según declaró luego- quien la vio por última vez esa mañana, aún durmiendo, cuando salió a las 7.45 a su trabajo de secretaria en un laboratorio.
Enemigo oculto. El asesino, parte del círculo íntimo
Desde un principio se descartaron el robo y la violación. No había señales de delito sexual y la víctima aún llevaba en su muñeca un reloj Cartier y, dentro de una bota estaban los 3.000 pesos de la recaudación del local de autopartes que había traído el día anterior. Además, la puerta no estaba forzada. Por eso los investigadores determinaron que ella conocía a su asesino. “Todo indica que fue un crimen pasional”, afirmaban.
Se manejaron varias posibilidades, entre ellas, la de un albañil que hacía arreglos domésticos y vivía en una obra lindera con fácil acceso al balcón de la casa. E incluso una pelea que Solange habría tenido el día anterior al crimen con Esther, una empleada doméstica que habría acosado a su novio. Pero, paralelamente, las pruebas de los investigadores llevaban a una posibilidad menos pensada: Lucila Frend.
“Durante mucho tiempo le dije al fiscal: ‘No, no puede ser. Buscá por otro lado”, afirmó el padre de Sol en un reportaje publicado por la revista Para Ti. Además, recordó que su hija le había confesado que con “Luli” no eran “tan amigas como antes” y consideró que en la relación también comenzaron a pesar algunos problemas económicos de Frend “quien trabajaba todo el día y no tenía un mango”, mientras que la víctima “tenía su auto y llevaba una vida más relajada”.
"Saber quien mató a mi hija es como una doble tristeza"
Sin embargo, fue clave el testimonio del novio de Frend, Pablo –un odontólogo de 30 años- que declaró ante la causa que su novia tenía relaciones homosexuales. “Hasta se habla de que en el grupo de Solange era completamente normal besarse entre mujeres en medio de una fiesta. Pero Sol estaba enamoradísima de su novio –llevaban 3 años y 9 meses juntos-. Podría ser que Luli estuviera obsesionada con Solange y que le provocara resentimiento que mi hija no hubiera respondido. Quizá no lo sepamos nunca”, dijo Patricia Lamblot, la madre de Solange.
Por otro lado, un análisis de personalidad realizado por el perito Mariano Castex –profesor de medicina legal de la UBA- determinó que Lucila Frend padece trastornos psicológicos. “Tiene personalidad psicópata. Es el lobo disfrazado de corderito. No te podés dar cuenta hasta que le hace el click”, afirmó Patricia en ese mismo reportaje.
“Saber quién la mató es como una doble tristeza. No tengo dudas de que fue ella, pero así y todo no quiero creerlo... Hay muchas pruebas y demasiados indicios”, agregó Roberto Grabenheimer.
El fiscal que investiga el caso, Alejandro Guevara, de la UFI N°2 de Vicente López, pidió el 21 de mayo la detención de la joven, hoy principal sospechosa, pero el juez de garantías, Abel Díaz, desestimó el pedido. Además, Lucila Frend salió a dar su versión de las cosas frente al crimen de su mejor amiga.
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