Cómo afrontar la separación de bienes en noviazgos largos

Sociedad

*Cuando una pareja se rompe hay muchos objetos que traspasaron los límites del "tuyos o míos" y se transformaron en "nuestros", pero igual se devuelven.
* Para muchos, ese momento es vivido como “el encuentro final”, aquel que le da un cierre definitivo de una historia. Los protagonistas opinan sobre el tema.

Cuando un noviazgo se termina quedan CDs, libros, fotos, cartas y otros tantísimos elementos que hacen a la parafernalia de los regalos de novios que quedan tanto de un lado como del otro y son considerados de los dos. Pero al momento de volver a ser uno, cada quien reclama lo suyo. Para muchos, la devolución de estos elementos significa el cierre final de la relación. Otros en cambio, prefieren quedarse con ellos y evitar el cruce.

“Fue muy raro, pero de alguna forma los dos pensamos que era el encuentro final, como que no queda nada pendiente después de esa separación. No sé, debe haber durado como dos horas, y pasamos por todos los estados de ánimo. Pero nos tomamos bastante tiempo antes de hacerlo, para estar seguros de no matarnos ni de querer volver”, contó Julían (35).

Devolver las cosas es a veces parte fundamental del duelo y ayuda a procesar la separación. “Es un simbolismo, como decir ´ya no me perteneces, no tengo nada que ver con vos´. Romper con cualquier clase de vínculo que los una. Aquellos que toman esta actitud en general lo hacen de una vez y no dan rodeos. Para ellos es una manera de olvidar”, expuso la psicóloga Graciela Cafici.

Aldana (24), en cambio, no es partidaria de la devolución: “Tuve 3 historias que involucraron intercambio de objetos varios pero en ninguna hubo devolución oficial. Algunas cosas nos las dimos, pero en general, yo me quedé con todo lo de ellos y ellos con todo lo mío. Algo que lamento porque eran en su mayoría CDs y libros. Pero ya fue. Una vez que se acabó no da para ir a buscar o reclamar algo. Volver a verlo, es todo un rollo”. 

La excusa perfecta

Pero ese encuentro final a veces es más que uno y la situación se torna tensa: “Muchas veces sucede que el devolver las cosas es una excusa para seguir enganchado con el otro y tantear si aún existe alguna chance. Eso no es saludable. Cuando una historia se termina cada uno tiene que hacer su vida”, explicó Cafici.

“Cuando cortamos el llamaba todos los días para que nos juntemos porque teníamos que charlar y porque yo tenía cosas de él que necesitaba. Mentira, lo que podía tener de él no era nada necesario. Yo le dije que pasara por casa en el horario que yo no estaba y que se llevara lo que quisiera. Cuando volví no estaba un cuadro gigante que habíamos comprado juntos en Brasil y se suponía era para el departamento para cuando me mudara”, contó Deborah (23) en dialogo con minutouno.com. 

Si bien no hay leyes que den cuenta de la separación de bienes en noviazgos ni que determinen la cantidad de cartas con las que debe quedarse cada uno, la especialista en parejas recomienda que se “negocie”: “Lo lógico sería que cada quien se quede con aquello que le fue regalado en la etapa de noviazgo y que lo que se compró de forma conjunta se divida acorde a los gustos de cada uno. No sirve pelearse. Lo ideal es poder conciliar los intereses. Tampoco sirve aferrarse  a los objetos como si fuesen las personas”.



A Julián y su pareja les pasaba algo muy fuerte con las fotos: "Porque para nosotros los viajes habían sido muy importantes. Y por eso cuidamos los detalles de repartirnos hasta las fotos en las que estábamos los dos. No nos devolvimos ninguna otra cosa. Y repartimos los CDs comprados 'de a dos' o durante el noviazgo según le gustara más a cada uno".



Para la especialista, si los elementos se guardan tiene que ser por una cuestión de recuerdo personal de una etapa cerrada y no como una herida abierta: “Esos regalos y objetos que quedan tiene que poder ser vistos como un recuerdo del pasado. De lo contrario, no son psicológicamente sanos”.

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