¿Cómo sería el guión en cine de la familia de Leonardo Bergara?

Sociedad

Ocurrió con la trama judicial del triple crimen de General Rodríguez (fue hace días, en julio pasado, y la noticia ya pasó casi al olvido), y comienza a suceder con el caso Bergara. Mucho manoseo de información y la sensación que un pesado vandalismo detrás de la investigación no permite (quizás también porque no conviene), arribar a conclusiones significativas... hacen que el interés por el asunto se desinfle lenta pero inexorablemente.

Imaginar el guión cinematográfico de “Los Bergara” no implica demasiado esfuerzo literario, y sí un buen ejercicio para intentar comprender desde una perspectiva menos empírica la dinámica final de un secuestro ordinario ya convertido casi en el guión de aquel film recordado de Woody Allen, “Ladrones de medio pelo”.

En “Los Bergara” subyace una trama de película tramposa, en la cuál nadie es lo que aparenta ser, aunque la nebulosa de que todos los personajes mienten está implícita en cada fotograma de la historia. Película tramposa, como la genial “Nueve Reinas” o “Los Sospechosos de Siempre”, el film que lanzó al estrellato a Kevin Space en su doble papel del estafador Roger “Verbal”  Kint y del múltiple criminal Kaysar Soze.

Digamos que en nuestro libreto cinematográfico, todo comienza con un negocio sucio que hace un empresario vendiéndole a un organismo del Estado algunos productos sobrefacturados.  Hasta ahí, nada del otro mundo. Lo que sigue tampoco es un guión demasiado original, policías deshonestos enfrentados unos con otros, funcionarios que miran la realidad moviendo la cabeza a diestra y siniestra como en un partido de tenis,  pero bueno, lo dicho, nada original... pero es lo que hay.

Esa venta millonaria –en nuestro film- no tiene complicaciones para ser cobrada, aunque en la realidad mas cruda cobrar una factura en el Estado no es cosa tan simple...  Pero aquí, “Los Bergara” cobran la venta en tiempo récord y el monto de la sobrefacturación es el destinado al pago de la “comisión”  (“retorno” en palabras mas científicas) que recibirán quienes hicieron posible el negocio. Hasta aquí, se corta y se edita.

En las próximas escenas el panorama comienza a ennegrecerse. Uno de los personajes de la trama encargada de pagar la comisión, se enrieda en el paño de un casino de la Provincia de Buenos Aires, y el rastrillo del croupier aparece una y otra vez en un primer plano llevándose “el retorno” del negocio en forma de fichas.



Para no abundar en detalles ya vistos en tantas películas de segunda, uno de los muchachos pierde el dinero con el cuál tenía que saldar una cuenta mafiosa... y ahí comienzan los problemas.

En las próximas escenas se conjugan los policías y políticos y empresarios inescrupulosos, todos jugando en el lado de los malos. Lamentablemente, en estos films algo berretones la casilla de los buenos está casi vacía, para no decir acéfala totalmente. No hay un Rambo o un Terminator del otro lado, apenas la imagen de un desilusionado personaje estilo Carlos Stornelli gritando sin convencimiento a quien lo quiera oír (a decir verdad, no muchos... ni su propia gente) “en la bonaerense no hay interna policial”.  (Ahí es el momento de las carcajadas del público, un racimo de pochoclos y a seguir con la trama de “Los Bergara”.

El personaje que interpreta el Ministro de Seguridad observa con rictus dolido la información que cae a sus manos. Uno de sus subordinados policiales, hombre de su confianza, recibió una suma de dinero altísima, días antes que se pague el secuestro que es el leit motiv de este film.  El dinero pudo provenir de otro episodios del cual los funcionarios bonaerenses no tienen noción que haya existido, lo que muestra una vez mas la carencia informativa que acecha al poder político provincial.

Ya vamos por la mitad del guión y tenemos un negocio turbio, un dinero destinado a pagar un peaje mafioso perdido en el paño verde de un casino, unos cuantos policías enfrentados entre sí y algunos funcionarios desnudos de buena información balcuceando que algo raro ocurre en su territorio.

En la próxima entrega de “Los Bergara”, algo de suspenso. ¿Quién es ese personaje que aparece en un plano sombrío, hablando por teléfono desde un despacho algo desprolijo y pidiendo por la liberación de uno de sus hombres de confianza, a quien aparentemente le plantaron una llamada telefónica desde el mismo celular que los secuestradores pidieron rescate por Leonardo..?

Lo veremos en la continuación del guión.

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