Concentración pura: cuando un error puede costar mucho

Sociedad


  • Diferentes labores requieren de uno lo mejor de su mente y una distracción puede generar problemas de toda índole. Pero cuánto puede resistir la mente humana.
  • Cirujanos, cajeros y croupiers son algunos de los trabajos que implican una focalización intensa.


Controladores de vuelo, operadores de radiotaxis, croupiers de casinos, cajeros de bancos y supermercados, anestesistas y cirujanos comparten la necesidad vital de ejercer profesiones u oficios en los que la concentración debe ser total y un error pone demasiado en juego.

Para algunos, el costo es la vida ajena y para otros significa su propia supervivencia, lo que no admite en ninguno de los dos casos margen de equivocación. Pero todos sufren las consecuencias del esfuerzo por cumplir y no fallar. Sin embargo, ser siempre eficaz y trabajar de modo óptimo tiene sus consecuencias desde psicológicas hasta físicas.


 


La cirugía es una de las labores en la que es más que imprescindible estar focalizado y tener la mente a punto a la hora de encarar una operación. “Mi trabajo requiere que esté concentrado más que cualquier otra profesión, porque uno trabaja sobre gente viva y no se permiten equivocaciones, entonces uno tiene que estar con todas las luces  cuando va a operar. Es muy demandante”, explicó el cirujano plástico Angel Appiani.

A su vez, el especialista contó que “hay que pasar por un entrenamiento que te da la oportunidad de estar en contacto con la urgencia y aprender  a manejarse en situaciones de estrés intenso. Esto te permite estar capacitado para actuar de forma lúcida frente a situaciones adversas”.


 


El caso de Mariana (25) una auxiliar de caja de un supermercado también requiere de la máxima concentración: “Empecé trabajando seis horas con un descanso de media hora, pero que si me la tomaba me tenía que ir esa media hora más tarde. Ahora hago ocho horas en la semana y 12 los fines de semana. Es un trabajo que agota. Te tenes que acordar muchas cosas y estar muy pendiente de todo y todo junto. El tema es que estás trabajando con plata y si te mandas un lío te lo descuentan. Tenés que prestar demasiada atención. Termino estresada y eso me generó una rectificación de la columna”,


 


Para el psiquiatra Pablo Wizerberg “el problema radica en la gran cantidad de tiempo que hay que focalizar sobre algún tema y la presión que hace que personalidades autoexigentes caigan en situaciones de estrés”.

El especialista explicó que “una alta concentración durante tanto tiempo seguido va generando un estrés intelectual por concentración excesiva y los primeros síntomas son justamente los que uno no quiere: problemas para focalizar, falta de memoria, cansancio y desgano”. 

Melisa (27) es operadora de radiotaxi y trabaja “ocho horas sin descanso dando lo mejor de mi concentración y atendiendo 600 unidades. Pese a que el oficio te agota te acostumbrás a tomar cada pedido en 20 segundos y a emitir la mayor cantidad de servicios en el menor tiempo posible y correctamente, porque de lo contrario sumás puntos para que te despidan además de las quejas de los clientes”.

Pero cuánta presión puede tolerar la mente, cuánto tiempo uno puede focalizar en la labor a desempeñar sin distracciones. El Dr. Horacio Krell director de ILVEM, un institución dedicada al desarrollo de la mente  que dicta cursos de lectura veloz y métodos de estudio entre otros, explicó que no se trata de la cantidad de tiempo que uno puede concentrarse: "Como la mente es vagabunda por esencia va saltando de un lado al otro con ideas parasitarias que no tienen que ver con la labor pero que interfieren. Por eso, no se puede hablar de determinado tiempo de concentración. Sí, se sabe que una persona puede distraerse hasta cuatro veces por minuto".



Por su parte, Appiani además de no programar más de dos operaciones por día, con el objetivo de que tanto su mano como su mente le respondan, utiliza sus propias técnicas de relajación anti estrés: “Toco el piano y el saxo, son formas que uso para relajarme y a su vez no pierdo la habilidad en las manos”.

Para el psiquiatra Wizerberg, el descanso en la tarea es más que necesario “pero no un cafecito y sigo. Salir a caminar, hacer ejercicios de respiración y focalizar la mente en un lugar placentero, es tan simple y relaja a la vez que distiende la mente”.

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