Conocé los trastornos sexuales que no figuran en los manuales
* Son problemas que pese a meterse en la cama, suelen no aparecer en los libros.
* Tres sexólogos le contaron a minutouno.com cómo evitar males como "Síndrome del viudo" o "Trastornos del cortejo".
Muchas veces las parejas pueden ser víctimas de afecciones que pese a no ser puestas sobre la mesa, saltan sobre la cama. Son patologías “no reconocidas” que sin embargo afectan a las personas en su intimidad. Minutouno.com consultó a diferentes sexólogos para poder conocerlas y detectarlas, antes de que acaban con tu pareja…y tu moral.
Incompatibilidad Sexual
Este mal, es uno de los más frecuentes y afecta a aquellas parejas cuya unión no estuvo motivada exclusivamente por el atractivo sexual sino más bien por otros factores como seguridad afectiva, deseo de formar una familia o presiones externas.
Para la psicólga y sexóloga clínica Isabel Boschi sucede muy a menudo en parejas que se eligen desde lo racional - ya que coinciden en grandes rubros como “querer casarse, tener hijos o seguridad económica” - pero que tienen necesidades íntimas no habladas. “Los sexuales suelen ser los problemas más fáciles de solucionar pero lo menos charlados”, aclaró.
Yo quiero, yo no
Se las conoce como “Discronaxias sexuales” y se manifiestan por un desacuerdo entre las necesidades de frecuencia sexual entre los miembros de la pareja, cuando uno de los dos desea más que el otro. Para López Peralta “este tipo de discrepancia puede conducir a acusaciones mutuas de ser enfermo (por falta o por exceso) y así el alejamiento es cada vez mayor”. ¿La salida? Terapia psicológica para establecer criterios de normalidad y anormalidad y conciliar así los parámetros de la pareja. “Es una regla más que una excepción, no hay dos personas con la misma frecuencia. El varón suele ser el que tiene más necesidades y la mujer busca más calidad, mimos o que no sea ir derecho a la penetración, consideró Boschi.
Protección o erección
Para algunos hombres hay un momento clave, una fracción de segundos donde la euforia deviene en pánico y junto con el ánimo puede caer la erección. Sufren lo que se llama una “Disfunción eréctil por el uso de preservativo”. Los especialistas consultados por minutouno.com coinciden en una salida: erotizar el preservativo, es decir que sea algo más que un simple trámite previo a la penetración. Una opción es que la mujer colabore al momento de colocarlo, estimule y ayude a potenciar el deseo sexual durante un momento que para algunos suele ser engorroso.
Síndrome del viudo
Antiguamente era muy común que las personas que perdían a su pareja quedaran “marcadas” socialmente, lo cual las inhibía para retomar su vida sentimental, y sexual. Pese a los cambios, vanguardias y postmodernidad en coche, en estos tiempos suelen ser los propios viudos los que se inhiben y por diversos factores no pueden tener una vida sexual activa. López Peralta considera que “estos varones no suelen darse cuenta de la relación entre sus sentimientos y la dificultad sexual”.
Para el sexólogo Adrián Sapetti, Presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana (SASH), “también hay que analizar como fue la sexualidad co la persona que perdió. Muchas veces se excusan en que ya están “veteranos” o “no es correcto” cuando en realidad son disfunciones que tuvieron toda su vida.
La pastillita azul
Paradójicamente algo que nació para solucionar un problema está a punto de convertirse en otro. Se trata un mal conocido como “Dependencia de fármacos facilitadores de la erección”. Para los sexólogos son cada vez más los hombres entre 18 y 25 años que utilizan drogas -como Viagra- para mejorar su respuesta sexual, sin necesidad. Las “excusas”: acorta el período refractario, control eyaculatorio y erecciones más rígidas.
“Una vez que el hombre se siente Dios con esta ayuda pierde confianza en sus propias habilidades”, alertó López Peralta que conduce el programa “Simplemente sexo” en la señal Discovery Home and Health.
Le digo, no le digo…
Para algunos la indecisión suele ser un gran problema, y por eso mostrar sus deseos les suele llevar más tiempo que lo que tardan en deshojar una margarita. Son víctimas del “Trastorno del cortejo”. “Son personas cuya timidez extrema se convierte en una fobia”, explica Sapetti y detalla este mal que impide que los sentimientos se expresen a flor de piel. Así les cuesta hablar por teléfono o pasar por delante de quien le parece atractivo, menos aún percibir si del otro lado hay “onda”.
“No manejan el código de seducción, por eso suelen ser hombres que se ponen agresivos, violentos o sobradores cuando están con una chica que les gusta”, detalló el sexólogo. Por eso mejor que matar la vergüenza con una copa (la mayoría usa el alcohol para desinhibirse) es preferible aceptar el sentimiento y mostrar el deseo.






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