Crimen del rugbier Federico Martín Aramburu en París: un mozo dio un testimonio clave
Sébastien L. trabajaba como camarero en el bar donde se originó el conflicto entre el exjugador de los Pumas y los hombres que luego lo balearon en la calle.
Este miércoles declaró ante la Corte Penal de París uno de los mozos del bar de Saint Germain de Prés donde se originó la pelea que devino en el crimen de Federico Martín Aramburu, en marzo de 2022.
Mientras los principales acusados, Loïk Le Priol y Romain Bouvier, reconocieron su responsabilidad en la muerte del exjugador de los Pumas como una acción en defensa propia, el camarero identificado como Sébastien L. confirmó que escuchó a uno de ellos decir "voy a matarlo".
Uno de los jueces del tribunal penal de París pidió la confirmación por parte del testigo, y Sébastien, que aún trabaja en el bar Mabillon, ratificó la confesión de intenciones perteneció a Loïk Le Priol: "Absolutamente. Dice: 'Voy a matarlo'", recordó.
Le Priol, de 32 años, es un excomando de la Marina francesa y antiguo integrante del grupo de ultraderecha GUD que llegó a juicio acusado por el homicidio del argentino.
En su declaración inicial el acusado afirmó: "Soy responsable de la muerte del señor Aramburu, pero siempre he sostenido que usé mi arma en defensa propia".
Sin embargo, Sébastien aportó detalles como que Le Priol y Romain Bouvier eran clientes habituales del Mabillon y mantuvieron una pelea acalorada con Aramburu y su acompañante, el también exrugbier Shaun Hegarty.
La pelea se produjo cerca de las 5 de la mañana del 19 de marzo de 2022, y los cuatro hombres intercambiaron agresiones. Sébastien fue el encargado de sujetar a Aramburu y recordó que "estaba muy agitado, recibió muchos golpes. Quería pelear hasta el final".
Aramburu y Hegarty se retiraron del bar tomados del brazo en un intento de estabilizarse el uno al otro, mientras que Le Priol y Bouvier fueron retenidos en el bar junto a la novia del exmilitar, Lyson R., hoy imputada por encubrimiento.
En vez de dejar ir el tema, los franceses salieron a la calle en busca de Aramburu y Hegarty, lo que implica un proceso de premeditación en el crimen: el primero en disparar fue Bouvier, quien aportó el arma homicida.
"La frase se me quedó grabada porque después hubo una muerte", agregó el mozo, según declaraciones reproducidas por el sitio Le Parisien.
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