Crudo relato de un sobreviviente de la tragedia en Florianópolis
Dos argentinos murieron ahogados al chocar la embarcación en la que viajaban a la ciudad brasileña de Florianópilis. Daniel Bastit, de 52 años, Alberto Bastit, de 65 y Gustavo Mehl habían partido días atrás de Mar del Plata a bordo del yate “Don Raúl”, pero se estrellaron contra un peñasco en las inmediaciones del Faro Santa Marta, en Brasil.
El viaje de placer se transforma en la peor pesadilla
"Daniel empezó a gritar '¡Gustavito afuera! ¡Gustavito afuera! ¡Todos afuera que chocamos!'. Pedía auxilio por la radio, escuché que gritaba ‘mayday, mayday’ varias veces, pero no podía dar la posición porque se había caído el GPS” que daba la ubicación de la nave, detalló.
En medio de la desesperación, Mehl preguntó por el sistema de radar que debía avisarles del peñasco contra el que habían chocado. Bastit le contestó “tarde, tarde”, dando a entender que ese sistema falló. Entonces, por un instante, la embarcación pareció detenida.
“En un momento dado el barco se queda balanceando sobre una piedra. Decidimos subir a la parte superior, al timonel. Pero otra ola lo sacó. Quedamos en la cubierta. No pudimos ni siquiera agarrar la balsa porque las olas pegaban contra el barco y empezaron a destrozarlo. Volaban mesas, de todo", agregó.
En ese momento Daniel Bastit le dijo que “la única” que les quedaba era saltar a las rocas. Pero de la baranda de la cubierta había un metro y medio hasta la más cercana. Esperaron a que la ola bajara. “¡Ahora! ¡Vamos Gustavito, con fuerza!”, le gritaron, pero apenas hizo el intento, una ola lo llevó al fondo.
Un último, desesperado intento de supervivencia
“Me agarra la ola, me chupa y me hace dar varios giros en el fondo. Pero se me queda un cabo suelto del barco agarrado en al pierna. Siento que golpeo contra otra piedra y reboto. Cuando me doy cuenta, estaba afuera del agua”, relató.
Y continuó: “Me agarro de una pierda saliente. Viene otra ola que casi me tira. Me escondo para que no me pegue la que venía y entonces veo que era posible trepar hacia arriba, a la parte superior de la isla”.
Estuvo el resto de la noche refugiado en un pozo. Apenas amaneció, comenzó a pedir auxilio agitando un salvavidas que encontró en la costa, entre los restos del barco. A las 10 fue visto por unos hombres que hacían jetsky frente a esa isla. Los bomberos no tardaron en rescatarlo.
Mehl quedó internado fuera de peligro en el hospital de Laguna por los golpes que sufrió. Daniel y Alberto Bastit murieron ahogados. Sus cuerpos fueron rescatados ayer por la tarde.
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