Cuando chocar y matar empieza a costar caro

Sociedad

Osmar Morel hizo todo mal. Todos sus actos fueron criminales. Como conductor de un auto hizo todos los actos posibles para matar, y terminó matando.

Fue el 1ro de marzo, en Onsari y Cordero, en Wilde. Según la investigación del fiscal de Avellaneda Guillermo Castro, Morel manejaba un auto Vento de su amigo José Orellana. La marcha del auto era peligrosa.

Las cámaras de seguridad revelaron que a altísima velocidad, el auto circuló de contramano con el único propósito de pasar a todos los autos de su mismo carril que estaban detenidos por el semáforo. Y así fue.

Pasando el semáforo, el auto que manejaba Morel embistió de forma brutal el auto marca Palio en el que viajaban tres mujeres y un hombre que iban a los actos por la apertura de las sesiones del Congreso.

wilde choque
El choque fue tan brutal que dos de las mujeres que ocupaban el auto Palio murieron en el acto. Un hombre y otra mujer sobrevivieron.

Pero la historia no terminó ahí. Morel intentó una maniobra más. El auto que manejaba era de su amigo Orellana que iba como acompañante. Entonces, Morel intentó simular que en realidad manejaba su amigo. También quedó el descubierto por la investigación judicial.

Lo concreto es que a casi cuatro meses del homicidio en tránsito, el conductor sigue preso. Primero lo procesaron por homicidio con dolo eventual. Ahora, la Cámara de Lomas de Zamora convalidó ese fallo.

Esto significa que en caso de ser declarado culpable, Morel podría enfrentar penas de 8 a 25 años de prisión.

Los jueces y el fiscal entienden que, manejando como lo hacía, violando varias normas de tránsito en simultáneo, Morel debió representarse que podía causar el resultado muerte, y sin embargo siguió igual con su accionar, y terminó matando.

Esta construcción doctrinaria que se llama dolo eventual se aplica poco, muy poco. Algunos fiscales y jueces empezaron a fallar así en los últimos años. De a poco, para algunos también, chocar y matar, empieza a salir caro.

Dejá tu comentario