Cuando la cocina se transformó en arte: ¿te acordás de las milanesas con papas fritas?

Sociedad


  • Las salsas son encantadoras, de diferente picor o alegres; los panes de trigo, sémola y horneados suavemente con aromas varios; los cocineros son artistas y Doña Petrona ya no es el ícono de la cocina moderna.

Antes las ensaladas llevaban aceite y vinagre; hoy las “salads” se aderezan con aceite de oliva y aceto balsámico importado de Módena. Las guarniciones eran verduras u hortalizas; hoy se las mezcla con fideos, arroces asiáticos y hasta flores. El icono de la cocina era Doña Petrona y estaba orientada a la mujer. Hoy, la “onda gourmet” creció a la par de los polos gastronómicos, los hombres se animan al delantal sumándose a la onda cool y los nombres de platos son un esfuerzo de denominaciones imposibles.

Uno: “Plato de provolone de búfala grillado con triángulos de queso tibios, sobre una base de hinojos salteados con limón, oliva y tomillo. Acompañado por una tostada de pan con pimentón de Murcia, vinagreta de tomate, orégano y oliva”. Dos: “Tartare de salmón con queso basado en láminas de salmón aliñadas con jengibre que acompañan una base de queso de cabra de intenso sabor”. Tres: “Caramelos de Búfala o Solomillo con salsa de cerezas y puré rustico”. Opciones entre otras mil posibilidades.

Pero el nuevo léxico no termina ahí: los restoranes son restos, los cocineros son cheffs y la lechuga se cambió por la rúcula. En esta nueva era, para muchos amantes de la cocina, la comida comparte con las artes visuales la vista, el tacto y el olfato, lo que explica el cambio radical que se hace visible en todos los aspectos ya mencionados. Sin embargo, otros se colocan de la vereda de enfrente y niegan cualquier parentesco entre la cocina y el arte.



Arte vs no arte

“La cocina está totalmente relacionada con el arte y los cocineros tienen adentro espíritu de artistas ya que no es sólo cocinar sino también crear: uno le da volumen, color y sabor a la comida. Por eso, la estética para los cocineros modernos es muy importante y tiene que ver con que la comida entra por los ojos. Es parecido a un cuadro. Por supuesto tiene que ser rico también pero la primera impresión es visual”, sentenció la chef mediática Jimena Monteverde.

Y como todo artista, el cocinero tiene que denominar la obra una vez terminada. Bajo este precepto un simple puchero puede convertirse en “una selección de carnes con su jugo sobre suave culís de garbanzos, inspiración de verduras del huerto, pommes de terre rociadas al vapor con tentador contorno de batatitas doradas y perfecto ensamble de bacon y embutidos soft”, según ironizó el humorista Caloi en una de sus creaciones.

Monteverde explicó que los nombres top de los platos tienen su origen en la descripción de los productos de los cuales está compuesto con el objetivo de que el comensal “tenga un acercamiento a lo que el plato es en realidad”.

“Lo que antes era pan al horno hoy es pan de trigo cocinado con encantadora esencia de cebolla y mil cosas más. Los nombres de tres líneas son en general la descripción de los elementos que contiene la comida y el agregado de cada chef”, sostuvo Donato De Santis, una de las estrellas del canal Gourmet.

Sin embargo, en ocasiones, no todo lo que reluce es oro. Y lo que prometía  placer para nuestro paladar desde sus formas y sus sofisticados nombres alusivos termina siendo no más que un desencanto. En muchos casos, se trató apenas de un plato sencillo disfrazado de sustantivos complejos y adjetivos inusuales.Es que muchos, en su afán de crear, olvidan que también tienen que alimentar.


 


Ya lo advirtió Miguel Brasco -escritor, humorista y dibujante argentino que se desempeña principalmente como especialista en vinos y comida gourmet- en un reportaje: “Yo me opongo como paso uno para que se recomponga la simple relación de antaño entre los cocineros y sus comensales. En la cual aquellos enderezaban morfis simples, suculentos y sabrosos y estos se los comían con apetito feliz y satisfecho. Ese estado de cosas empezó a desmoronarse al adquirir los cocineros gradual  estatus mediático de star-chef famosos, meta tv”.

Y prosiguió: “Y así, después, en vez de milanesa con fritas doble a caballo empezaron a mandarnos a la mesa mistral d`oeufs sobre crocantes de nalga en torrecita con un chijete de espuma alrededor. ¡El chijete son las fritas!”.

De Santis coincidió con Brascó y explicó que “la relación entre el ser humano y la comida es mucho más simple porque es natural. El hombre necesita comer para vivir”.

A su vez, el especialista destacó que “en la actualidad ya no comemos según el ambiente o actividad que desarrollamos solamente. Hoy uno come por placer y deseo y es esto lo que permitió el desarrollo de la industria de la comercialización gastronómica que busca exaltar combinaciones de sabores para lograr una experiencia diferente. O sea, lo que se llama arte”.

Lo cierto es que muchas veces el arte opaca el sabor o bien se queda sólo en un intento de nombre prometedor. En otro términos, ¿no están cansados de que les sirvan preparados de nombres
exóticos, en platos blancos cuadrados, con pimentos de colores en los bordes?

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