Cuando la cocina se transformó en arte: ¿te acordás de las milanesas con papas fritas?
- Las salsas son encantadoras, de diferente picor o alegres; los panes de trigo, sémola y horneados suavemente con aromas varios; los cocineros son artistas y Doña Petrona ya no es el ícono de la cocina moderna.
Antes las ensaladas llevaban aceite y vinagre; hoy las “salads” se aderezan con aceite de oliva y aceto balsámico importado de Módena. Las guarniciones eran verduras u hortalizas; hoy se las mezcla con fideos, arroces asiáticos y hasta flores. El icono de la cocina era Doña Petrona y estaba orientada a la mujer. Hoy, la “onda gourmet” creció a la par de los polos gastronómicos, los hombres se animan al delantal sumándose a la onda cool y los nombres de platos son un esfuerzo de denominaciones imposibles.
Arte vs no arte
Monteverde explicó que los nombres top de los platos tienen su origen en la descripción de los productos de los cuales está compuesto con el objetivo de que el comensal “tenga un acercamiento a lo que el plato es en realidad”.
“Lo que antes era pan al horno hoy es pan de trigo cocinado con encantadora esencia de cebolla y mil cosas más. Los nombres de tres líneas son en general la descripción de los elementos que contiene la comida y el agregado de cada chef”, sostuvo Donato De Santis, una de las estrellas del canal Gourmet.
Sin embargo, en ocasiones, no todo lo que reluce es oro. Y lo que prometía placer para nuestro paladar desde sus formas y sus sofisticados nombres alusivos termina siendo no más que un desencanto. En muchos casos, se trató apenas de un plato sencillo disfrazado de sustantivos complejos y adjetivos inusuales.Es que muchos, en su afán de crear, olvidan que también tienen que alimentar.
Ya lo advirtió Miguel Brasco -escritor, humorista y dibujante argentino que se desempeña principalmente como especialista en vinos y comida gourmet- en un reportaje: “Yo me opongo como paso uno para que se recomponga la simple relación de antaño entre los cocineros y sus comensales. En la cual aquellos enderezaban morfis simples, suculentos y sabrosos y estos se los comían con apetito feliz y satisfecho. Ese estado de cosas empezó a desmoronarse al adquirir los cocineros gradual estatus mediático de star-chef famosos, meta tv”.
Y prosiguió: “Y así, después, en vez de milanesa con fritas doble a caballo empezaron a mandarnos a la mesa mistral d`oeufs sobre crocantes de nalga en torrecita con un chijete de espuma alrededor. ¡El chijete son las fritas!”.
De Santis coincidió con Brascó y explicó que “la relación entre el ser humano y la comida es mucho más simple porque es natural. El hombre necesita comer para vivir”.
A su vez, el especialista destacó que “en la actualidad ya no comemos según el ambiente o actividad que desarrollamos solamente. Hoy uno come por placer y deseo y es esto lo que permitió el desarrollo de la industria de la comercialización gastronómica que busca exaltar combinaciones de sabores para lograr una experiencia diferente. O sea, lo que se llama arte”.
Lo cierto es que muchas veces el arte opaca el sabor o bien se queda sólo en un intento de nombre prometedor. En otro términos, ¿no están cansados de que les sirvan preparados de nombres
exóticos, en platos blancos cuadrados, con pimentos de colores en los bordes?
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