Una empleada doméstica deberá ser indemnizada con 15.000 pesos por los daños que sufrió en su rostro al ser atacada por un perro raza Rottweiler, el cual pertenece a su empleadora.
Así lo resolvió la Sala L de la Cámara Civil porteña, por los hechos ocurridos el 18 de julio de 2002.
De esta manera, los jueces Marcela Pérez Pardo e Hilario Rebaudi Basavilbaso refutaron el argumento de la demandada, en cuanto a que la mordida del perro fue por responsabilidad de la mucama, ya que en ese momento el animal estaba comiendo.
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"No se acreditó que el animal estuviera en celo -como se sostuvo- ni que estuviera comiendo realmente, ya que a lo sumo habría estado jugando con un hueso artificial", según los camaristas.
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Para ello, tuvieron en cuenta que la mucama "conocía al perro desde que tenía cinco meses de edad", y habitualmente solía "saludarlo" cuando iba a trabajar.
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Según el informe de los peritos médicos que consta en el expediente, la mucama sufrió "cicatrices post traumáticas en su rostro y desviación del tabique nasal", que "le provocan alteración permanente de la estética del rostro".
En la resolución, los camaristas recordaron que los daños en la empleada doméstica le provocaron "una incapacidad parcial y permanente que estimó en un 25 por ciento de la total física, compatible con el accidente de autos" (es decir la mordedura del perro).
Además, tuvieron por acreditado la necesidad de un tratamiento psicológico que debe realizar la demandante, "de por lo menos un año" para superar las secuelas psiquiátricas.
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