Delivery: mitos y verdades
* A la hora de almorzar o cenar el delivery aparece como la opción más práctica, rápida y completa.
* Los nutricionistas no son contrarios, pero siempre y cuando se intercalen los pedidos.
Lo que empezó como el boom de las pizzas y empanadas a domicilio se extendió a todo tipo de comidas y bebidas imaginables. Sushi, platos elaborados, helados, pastas, comida chatarra, desayunos y hasta bebidas alcohólicas, todo es posible a la hora de hacer un pedido telefónico.
El cambio del rol femenino en la sociedad durante los últimos 50 años contribuyó a que los hábitos alimenticios se modifiquen. Una de las consecuencias de la inserción de mujeres al mercado laboral es la disminución del tiempo dedicado a la cocina. “Llego a mi casa a la noche, cansada de trabajar todo el día y la verdad no me dan ganas de cocinar y menos para mi sola”, contó Erica Parra de 25 años.
Porciones desmedidas y con más calorías
Por lo general, la comida hecha afuera tiene más cantidad de grasa y calorías. “Salvo los delivery light, el resto ofrece alimentos con más cantidad de sal y un 30 % más de grasa”, dijo a minutouno.com Alberto Cormillot.
Para el especialista, el gran tamaño de las porciones contribuye al crecimiento de la obesidad. “Como a la gente no le gusta pagar de más, los delivery entregan porciones gigantes con tal de que el cliente se quede contento y no llame a la competencia”, puntualizó Cormillot.
La solución para que la comida hecha no afecte la salud, según el experto, habría que intercalar la comida chatarra con distintos platos a la parrilla o a la plancha y evitar las frituras.
También existen menús nutricionalmente equilibrados como los que ofrece Shifa Delivery por Internet. Son viandas libres de sales o agregados y materias primas libres de grasa. El costo de 5 porciones, más salad bar y ensalada de fruta para el postre sale $50.
Los precios
Entre los mitos que circulan en torno al delivery, se piensa que resultan mucho más caros que la comida casera. Creencia que en parte es cierta en el caso de comidas como las empanadas y las pizzas. A modo de ejemplo, mientras que en el Noble Repulgue la docena de empanadas cuesta $18, por la misma plata e incluso por menos se pueden hacer 4 docenas en casa con un kilo de carne picada a $8, tapas de empanadas por $6, 1 kilo de cebolla por $1,50 y 6 huevos a $1,50.
Con las pizzas sucede algo parecido pero no tan extremo. En la pizzería La Peregrina del barrio Abasto, la grande de muzarella sale $12 en comparación con los $6,50 que cuesta una prepizza en casa si contamos los $2 de la masa en sí, $3 de un cuarto de mozzarella y $1,50 de una lata de tomate.
En cambio, existen situaciones en las que resulta más económico hacer un pedido de comida. Este es el caso de las personas que viven solas y que en proporción les sale más barato pedir una porción del plato que tengan ganas de comer que ponérselo a elaborar.
Para Jessica, el delivery conviene cuando son pocas personas. “Para toda la familia es muy caro, el otro día gastamos como $60 para comer comida al wok mis hermanos, mis papás y yo”, ejemplificó la estudiante.
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