Descubrí el costado inexplorado de la vida en los countries
*En los '90 se popularizaron en la Argentina y hoy forman parte del máximo cambio urbanístico de los últimos tiempos.
*En su momento, los habitantes de estos lugares compraron el ideal de una vida en familia alejada del smog, la inseguridad y los ruidos molestos de la ciudad. Pero no todo lo que reluce es oro.
*minutouno.com lo invita a conocer la otra cara de un fenómeno que, pese a una seguidilla de asaltos y un asesinato, se expande en el tiempo a través de la mirada de una socióloga y adultos y jóvenes que residen en dichos barrios.
Es uno de los cambios urbanos más significativos de los últimos tiempos. Nacieron a mediados del siglo 20 pero tuvieron su explosión en los años ’90. Su leit motiv fue desde un principio el de formar una sociedad soñada con plena seguridad, exenta de violencia y un estilo de vida en contacto con la naturaleza. Ellos son los countries o barrios privados, esas comunidades alejadas de la ciudad que sirvieron de refugio para la clase media en ascenso y que hoy ya no son vistos como una muralla impenetrable.
Lo cierto es que los primeros countries eran muy distintos a los de hoy. En los ’80 la tendencia empezó a afianzarse con las casas de fin de semana, pero sólo a partir de los ‘90, el fenómeno explotó como una alternativa residencial.
El refugio ideal
Con un contexto poco alentador marcado por la delincuencia, la publicidad y el fuerte discurso de los desarrolladores inmobiliarios lograron convencer a las clases medias en ascenso de que la mejor opción para resguardar a sus familias era vivir en un barrio privado.
“En el caso de Buenos Aires, lo interesante es plantear lo que significó el tema para la clase media, es decir, la más afectada por éste fenómeno. En los ’50 la movilidad ascendente estuvo ligada al paso de este sector de la sociedad al departamento céntrico de Caballito, Belgrano, Barrio Norte y Palermo. Pero cuando dejan la ciudad, el espacio urbano que les daba identidad, para vivir en los suburbios se produce un quiebre”, explicó a minutouno.com María Cecilia Arizaga, coordinadora de la carrera de sociología de la UCES y autora de “El mito de comunidad en la ciudad Mundializada, estilos de vida y nueva clases medias en urbanizaciones cerradas”.
En su momento, la inseguridad aparecía como una de las razones principales para vivir en un country. Pero según Arizaga no sólo fue el peligro frente al delito lo que se intentó resguardar, sino también la permanencia de una clase social. “Los que no se caen, buscan estabilidad en una época en la que nada es estable”, resumió la especialista en el tema.
“Cuando vinimos, sólo siete familias vivíamos acá. Con la crisis de 2001 mucha gente vendió la casa de Capital y prefirió quedarse con la de fin de semana. Ahora, de las 130 casas que tiene el lugar, en casi 100 viven de manera permanente”, contó a minutouno.com María Fernández, una maestra que vive en el country "La Cascada" de Pilar junto a su marido y sos dos hijos desde 1990.
La realidad de los otros
Paradójicamente, los “otros” más cercanos a nivel geográfico son los más diferentes a los habitantes de barrios cerrados. Los alrededores de estos espacios privados, suelen ser sitios marginales y muy empobrecidos.
Hasta el año pasado, Fernández fue testigo de las distintas realidades. Era maestra de los primeros grados de un prestigioso colegio bilingüe de Pilar al que asisten chicos que residen en los countries más selectos de la zona y al mismo tiempo, de una escuela con alto grado de necesidades básicas insatisfechas.
“Hay un abismo entre unos y otros. Los chicos de la escuela privada tienen absolutamente de todo, desde estimulación temprana hasta una computadora en su dormitorio y los últimos chiches que salieron al mercado. Mientras que los del Estado, los días de lluvia no asisten porque se les moja el calzado y sólo tienen un par de zapatillas”, resaltó la docente.
El nacimiento de la "generación country"
Los principales compradores de estos espacios son parejas jóvenes con niños pequeños que eligieron un paraíso en donde andan solos por sus calles a cualquier hora y disfrutan de la naturaleza y los deportes. Pero, ¿qué pasa cuando esos niños crecen? Nuestra sociedad es ahora testigo de la primera generación de jóvenes que crecieron “adentro”. Eso es lo que se pregunta Patricia Rojas, autora de “Mundo Privado, historias de vida en countries, barrios y ciudades cerradas” y lo que minutouno.com también se propuso indagar.
Mientras que los adultos citan a sus hijos como primer motivo del cambio de la ciudad al country, según Arizaga, los chicos tienen una mirada mucho más distanciada y crítica que el discurso de sus padres. “En general, no reniegan de las bondades de vivir en un espacio de este tipo, pero por otro lado dan cuenta de las contras”, sostuvo la socióloga.
Tal es el caso de Santiago (29), quien vive con su familia desde 1980 en uno de los countries más tradicionales de Pilar pero que prefirió reservar el nombre. El joven estudiante de Agronomía destaca la tranquilidad de poder disfrutar del verde sin ruidos molestos o colectivos que le pasen por la puerta de su casa, pero se queja de la lejanía.
“Yo nací acá adentro y en esas épocas esto era un desierto y nos conocíamos todos. Pero la tranquilidad que se respiraba en ese entonces bien valía el aislamiento de la civilización. Para darte una idea, para ir al medico teníamos que recorrer 25 kilómetros hasta San Isidro. Por suerte cuando todo esto se puso de moda y vivir acá se convirtió en un símbolo de status yo ya estaba bastante crecido como para caer en ‘la burbuja’”, destacó el joven.
Otro es el caso de Lucas (21), un estudiante de Economía que todos los fines de semana se instala en el country “Los Lagartos” en la casa que su familia tiene allí desde 2003. A diferencia de Santiago, quien sostuvo que el día de mañana no expondría a su familia al clima de competencia que se vive en los countries, el joven dijo que le gustaría vivir en uno de estos lugares cuando se case. “Si tengo la oportunidad económica de hacerlo no voy a dudarlo”, afirmó.
Por su parte, Arizaga dijo que las críticas se dividen por edades. Mientras que los que entran en la adolescencia sienten que dependen de su mamá hasta para sacar una fotocopia, a medida que los chicos van creciendo, aparecen otras preocupaciones como la falta de contacto con lo diferente y la manera de manejarse en círculos sociales amplios.
Martín Aguilar (22), uno de los jóvenes que vive en "La Cascada" reconoció que a sus amigos, en especial a las mujeres, les cuesta mucho salir del country o tomarse un colectivo.
¿El desencantamiento de la vida country?
Después del asesinato puertas adentro de María Marta Belsunce y de varios asaltos tipo comando, el ideal de fortaleza privada impenetrable se quebró. “Son víctimas de la propia privatización del espacio. Una vez que entran, están mucho más expuestos que si estuvieran en un lugar abierto. En definitiva, están padeciendo lo que ellos mismos crearon”, resaltó Arizaga.
De todas maneras, desde el interior de éstos barrios, la percepción es otra. “Si bien los medios difunden que en los countries pasa de todo y que se desconfía mucho de la guardia privada, yo sigo pensando que son lugares seguros”, afirmó Lucas.
María Fernández, es otra de las que aún confía en la tranquilidad del espacio. “Acá la seguridad existe. No hay ningún desencantamiento”, afirmó fervientemente la docente. Pero al mismo tiempo reconoció: “Ya no es como al principio que dejábamos la casa abierta cuando nos íbamos. Ahora cerramos la puerta para dormir”.
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