¿Desde qué momento nos convertimos en novios?
353521_lovers
- No hay parámetros ni señales que indiquen cuando uno pasó, en una relación amorosa, de un período “libre” al noviazgo. Sin embargo, los especialistas aseguran que existe un proceso inconsciente que delata ese momento.
- Entereate desde cuándo hay que empezar a contar el tiempo compartido.
No está escrito en ningún lado. No hay tablas, señales, marcas ni parámetros. Muchos ni siquiera deben notarlo. Pero en un momento, uno/una tiene novia/novio. ¿Y cómo ocurrió? ¿Cuándo fue? La palabra pesa y lo único que uno/a supone es que debe pasar “algún tiempo” antes de darle esa categoría al otro/a. Y, además, hay que vencer las resistencias propias y las ajenas.
En tanto, Norberto Litvinoff, sexólogo y sociólogo, sostuvo que “en nuestra cultura nos convertimos en novios a través de un complicado proceso de gestos, símbolos, señales y compromiso que deben manifestarse en conjunto para que se pueda hablar de noviazgo”.
Símbolos: son básicamente regalos. Desde el clásico anillo hasta ropa, pasando por las flores y los chocolates. Se trata de objetos materiales que expresan el sentimiento, lo espiritual.
Señales: son para los demás. Pasarle la mano por el hombro, no mirar a otras personas, ir tomados de la mano, besarse o acariciarse en público.
Compromiso: es la relación sexual concreta y compartir mucho tiempo (sobre todo el sábado a la noche, que es uno de los más fuertes).
Cafici, por su parte, agregó la idea de un “proyecto en común” en este último ítem de la teoría de Litvinoff: “para que haya noviazgo tiene que haber compromiso para con el otro. Es decir, un proyecto en común y una mirada a futuro que indique que no se trata sólo de una relación de aquí y ahora. Se tiene que vencer esa resistencia al crear un ´algo´ en común”.
Pero la teoría de Litvinoff no termina allí. Para el especialista, “si uno divide la palabra novio surge no-vio. Lo que es lo mismo que no ver. Esto condice totalmente con la idea de que el amor es ciego”. Por eso, muchos, cuando se quieren dar cuenta, ya están junto a la mesa familiar de su suegro maldiciendo la ceguera que lo llevó hasta allí.
En cuanto a la novia “al ponerse en ese estado renuncia a otros hombres. No-via. O que es lo mismo, que hay una sola vía. O un solo hombre”.
¿Desde cuándo empiezo a contar?
Una versión moderna del pedirle la mano al padre es la declaración de amor. Hoy en día, tanto hombres como mujeres se declaran sus sentimientos sin pudores y a partir de allí las agujas del reloj tienen vía libre para correr y no antes.
“El me pasó a buscar por el colegio y me acompañó hasta la estación. Ahí, entre idas y vueltas y mientras caminábamos, me confesó que yo le importaba y que tenía ganas de arrancar una historia”, contó Romina (22).
A Lucila (25) le sucedió algo parecido: “por un lado, ya manteníamos una relación similar a un noviazgo; sólo que no teníamos el titulo. Pero igual, un día me planteó el tema y empezamos a contar desde esa fecha. Justo se venía el casamiento de mi hermana y como yo quería que vaya, no daba que no tuviera ningún título”.
“El declararse es el inicio. Sí, declararse. No será tan pomposo como pedirle la mano al padre pero cumple la misma función y aún hoy está vigente. Aunque disfrazado con nuevos modos. Es la parte más formal y el inicio de la relación de noviazgo. Esto se debe a que hay que llegar a un acuerdo, hay que alcanzar el consentimiento del otro y a partir de ahí se empieza a contar. Diferente es el primer beso o la primer salida; eso no vale porque no hay ´contrato´”, detalló Litvinoff.
De lo contrario, se tratará sólo de una “transa”, “un encame”, “una historia”, oa lo sumo, “un amigo/a con derecho a roce”. Pero no un noviazgo.
“Lo encaré luego de varias salidas y algunos besos porque a mí me importaba y estaba cansada de las salidas light. Entonces, le planteé lo que me pasaba a mí y lo que pretendía, como para saber también que sentía él y cómo seguía la historia. Por suerte, recibí una respuesta positiva y esa fecha quedó grabada”, confesó Carla (25).
Con todo, el noviazgo es una tipología que escasea en esta sociedad individualista que pondera el más cómodo “touch and go”. Pero tranquilo, romántico/a empedernido/a: puede que más adelante vuelva a estar de moda. Lo aseguró Litvinoff: “sociólogicamente se pasa por etapas y en la actual el noviazgo no está de moda, aunque no sabemos si mañana sí”.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario