Dormir en cuartos separados, ¿la salvación o el fin de la pareja?
*De un tiempo a esta parte, las parejas compartían una vida, una casa, una habitación y eso incluía una cama.
*Pero hoy, ciertos compañeros de cama encuentran en dormir separados la panacea para enfrentar situaciones problemáticas como los trastornos en el sueño.
Molestos ronquidos, frecuentes visitas al baño, desvelos, pedidos de los chicos, u horarios laborales poco sincronizados son algunas de las situaciones que se evitarían en la práctica si los integrantes de un matrimonio durmieran en habitaciones separadas.
Por su parte, el sonambulismo y las pesadillas también hacen de las suyas. Son otros dos trastornos que al dormir pueden causar molestias serias a los que están cerca de quienes los padecen.
El “síndrome de las patas inquietas” también puede generar controversia en la pareja. En el caso de movimientos de brazos y piernas durante el sueño, según Blanco, indudablemente el que padece es el compañero de cama, quien frecuentemente es golpeado involuntariamente por el sujeto afectado por ese trastorno del sueño.
Si bien en la Argentina no existen estadísticas concretas, según una encuesta realizada en 2005 por la Fundación del Sueño de los Estados Unidos, el 23% de las personas en pareja suele dormir separado por estos mismos motivos. Y los compañeros de cama molestos les roban a sus parejas un promedio de 49 minutos de sueño profundo cada noche.
Para la especialista en el tema, precisar la cantidad de minutos de sueño que pierden los vecinos de las personas que duermen mal es prácticamente imposible. “Eso depende de cada problema. También es cierto que hay muchos que no perciben en absoluto si su compañero se levanta, enciende la luz, hace ruido, ronca o patalea”, señala.
¿Separación en puerta?
La tendencia en cuestión no necesariamente anuncia divorcios. Son historias más frecuentes de lo que se cree. Mientras que Mirtha Legrand y Nacha Guevara dijeron alguna vez que el amor dura más cuando se duerme en camas separadas porque mantiene encendida la llama de la pasión, los recordados actores Ana María Campoy y José Cibrián fueron grandes cultores de ésta práctica hasta que la muerte los separó.
En muchos casos, en lugar de entorpecer la vida íntima, la enriquece. Algo parecido le sucedió a María Magdalena (70). “Desde que mis hijos se casaron y se fueron de casa dormimos en piezas distintas. No es que nos llevábamos mal, pero así estamos más cómodos. A mí siempre me gustó quedarme hasta tarde mirando la tele y él se duerme temprano. Además de los ronquidos de los dos, claro”.
Sin embargo, Blanco no considera que el problema se resuelva cambiándose de cuarto ya que es imprescindible ayudar al otro. Para la especialista, es necesario ponerse firme y señalar que la enfermedad no es incurable, que tiene tratamiento y que debe atenderse, pues no hacerlo podría traerle serios problemas, tal vez en el corto plazo.
Y por fuera ¿cómo andamos?
Lo que en la Argentina es un fenómeno que recién empieza a gestarse y que sólo el transcurrir del tiempo y las diferentes experiencias determinarán si se extiende a través de los años o no, para los americanos es una práctica en ascenso.
En Estados Unidos, La Asociación Nacional de Constructores de Casas pronosticó recientemente que para el 2015 un 60% de las construcciones de viviendas contarán con dos habitaciones principales como mínimo para evitar los conflictos en el matrimonio.
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