El peor trauma: cuando uno de los padres es el asesino del otro
La noticia fue impactante. Un abogado de Monte Grande fue secuestrado y luego asesinado por una persona que habría contratado la ex mujer de la víctima, madre de sus dos hijos. A raíz de este episodio, minutouno.com conversó con dos psicólogos para interpretar cómo podría llegar a quedar la salud mental de los menores cuando uno de sus progenitores es responsable directo de la muerte del otro. Las especialistas sugirieron la importancia de hacer una terapia que les brinde comprensión a lo incomprensible.
El abogado Cristian Vázquez fue asesinado de un disparo en la sien y se sospecha que su ex esposa, María Alejandra Dahau, le habría pagado a policías para que lo maten a raíz de los inconvenientes que la pareja tenía por la división de algunos bienes.
¿Qué pasa con los niños?
En otro caso similar al anterior, el 10 de abril de 2000 Ana María Domínguez fue asesinada por encargo de José Nicolás Chain, su ex esposo con el que tuvo una hija que hoy tiene 14 años y que fue condenado a cadena perpetua en primera instancia, aunque quedó eximido de prisión hasta que su condena quedara firme.
Libenson , que es especialista en vínculos familiares y en crianza e infancia temprana, dijo que es imprescindible buscar algún recurso del entorno de estos chicos para poder acompañarlos ya que “ellos pueden sentirse responsables de lo que pasó porque están totalmente involucrados”.
Urgente: tratamiento terapeútico
Para Cafici, los chicos que atraviesan este tipo de tragedias sufren una crisis de valores porque como todos los niños suelen tomar como positivas todas las enseñanzas que le transmiten sus padres. “Pueden sentir que todo lo que le inculcaron era falso y les puede generar una desconfianza enorme”, puntualizó Cafici, quien agregó que estos chicos suelen cargar con una condena social que los pueda estigmatizar con la figura asesina de unos de sus padres.
Para Libenson, es imprescindible que estos pequeños realicen un tratamiento terapéutico que les permita reconstruirlos como sujetos y destacó que es importante poder rescatar algo bueno de los padres, sin dejar de castigar lo sucedido. “Va a ser muy difícil reconstituir la relación con el otro progenitor porque para un hijo es muy dificil comprender que una mamá mató a un papá”, aseveró.
Cafici coincidió con su colega en la importancia de la terapia y sugirió que los chicos deben asimilar valores distintos y no tener que cargar con la culpa de lo sucedido. "Tendrán otra figura con la cual identificarse", sostuvo.
“Es una situación tan irracional y un impacto traumático que los va a acompañar durante toda su existencia. La clave es poder armarse como personas para poder formar sus propias parejas y la propia familia. Para ello es fundamental que puedan darle comprensión a lo incomprensible”, sentenció Libenson.
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