El “simulador de fútbol”, en palabras de los fanáticos

Sociedad


  • Cinco jóvenes amantes del juego le contaron a minutouno.com cómo ven el fenómeno del Winning Eleven, desde su propio fanatismo. 
  • ¿Qué actividades dejaron de hacer? ¿Les cambió su vida cotidiana? ¿Qué sienten cuando se instalan frente a la pantalla?

Ante el fenómeno insoslayable del Winning Eleven, y su consecuente efecto adictivo,
cinco jóvenes de entre 17 y 25 años le contaron a minutouno.com su experiencia con el popular videojuego.

“Una vez por día, religiosamente, juego tres o cuatro horitas sin parar. Si hay alguna obligación laboral la adelanto o la pateo para otro día, a mi novia la dejo en la casa de sus padres o la llevo conmigo. Cuando juego soy capaz de postergar las necesidades fisiológicas con tal de no levantarme”, dice Hugo Leonardo Biazzoti, un joven de 25 años que trabaja en radio.


"Resuelve mi complejo, obviamente mal resuelto, sobre mis sueños de ser futbolista, entrenador"    

 


Para Federico Gironda (22 años, empleado) el Winning Eleven es mucho más que un juego: "Resuelve mi complejo, obviamente mal resuelto, sobre mis sueños de ser futbolista, entrenador, cronista deportivo o hincha acérrimo de la cancha, todo sin moverme de un sillón cómodo”.

Pero eso no es todo, para Federico, el momento en el que juega no es el único en el que piensa en el Winning Eleven: “A veces empiezo a entablar conversaciones solo, planificando tácticas, estrategias, planteamientos y formaciones posibles, los pro y los contra”.

Por su lado, Nicanor Suárez (19 años, estudiante de nutrición), dice que su adicción fue un tema de vital importancia en su vida. “A mí me costó un año de carrera. Cuando tuve que preparar una serie de exámenes finales justo apareció una nueva versión y esto acabó con mis proyectos académicos y sociales”.


 “ Siento adrenalina pura, una sensación de vértigo, de todo o nada".     

 


“La llegada de nuevas ediciones no hace otra cosa que ir en detrimento de cualquier proyecto de vida. A su vez, cualquier tipo de proyecto personal no sería posible sin la presencia del Winning en mi vida. Ergo, es un círculo vicioso del cual es imposible salir”, relata Nicanor con cierta angustia.

Siento adrenalina pura, una sensación de vértigo, de todo o nada", dice Diego Pauleta (21 años, estudiante de publicidad) tratando de relatar su experiencia con el juego.


“Es una sensación de ocio y relax total pero al mismo tiempo se siente mucha presión y stress"    

 


Para Martín Ivanoff (23 años, diseñador gráfico) su sensación se resume en la palabra "pasión". "Es el fútbol mismo, la expectativa por resolver una jugada o la emoción de quedar cara a cara con el arquero y no saber si va a ser gol o no. A veces vas perdiendo y lo das vuelta en dos minutos, esto me genera una sensación de vértigo terrible", manifiesta.


 


Para Hugo Biazzoti: “Es una sensación de ocio y relax total pero al mismo tiempo se siente mucha presión y stress cuando perdés un partido, cuando te lesionan un jugador o cuando el otro equipo te asedia tu arco con llegadas”.


 


Finalmente, Nicanor Suárez concluye que “el Winning es placer. Es el máximo exponente del hedonismo personal. Es olvidarse de problemas personales. Es la abstracción misma del mundo real”.

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