En estado terminal: sobreprecios, robos y negocios en Retiro
* minutouno.com te cuenta el caos que viven los usuarios y los manejos turbios dentro de la estación de ómnibus más importante del país.
* Terrenos fiscales millonarios, una villa de emergencia sin destino, y pasajeros víctimas de la inseguridad.
La estación de ómnibus de Retiro se encuentra en estado terminal. Distintos factores la conducen a un destino turbio y con sólo revolver los archivos se puede entender cómo se llegó al estado actual que saturó el lugar de viajeros, trabajadores y punguistas.
La Terminal, ocupa un predio de 12 hectáreas y fue inaugurada en 1983. Inicialmente fue pensada para contener 75 plataformas de embarque, 58 boleterías, 1600 metros cuadrados para oficinas y otros 200 para locales comerciales. Más de 20 años después, las empresas que operan son más de 150 y la cantidad de pasajeros que la transitan se duplicaron, sin embargo, la edificación sigue siendo la misma. No se hicieron reestructuraciones pese al incremento de las personas que transitan a diario, que se estiman en unas 40.000.
Esto ocasiona interminables colas en sanitarios, esperas interminables sobre bolsos o en el piso, y vía libre para que arrebatadores hagan su tarea sin inconvenientes. A causa de los 2000 servicios diarios que se ofrecen durante la temporada alta (que generan demoras y embotellamientos en el tránsito) se presentó un proyecto para su descentralización. Según explicó el propio Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, la idea es que si un micro va a Mendoza salga del Oeste de la ciudad o si va a Mar del Plata lo haga desde el Sur, para que no tengan que estar cruzando la ciudad.
Pasajeros del miedo
“Venia en un colectivo de larga distancia y saliendo de la Terminal, justo por la rotonda lindante a las casillas de la Villa 31, un grupo de muchachitos se puso delante del colectivo y, sin que nadie hiciera algo, abrieron las compuertas y se llevaron gran parte del equipaje. La empresa dijo no hacerse responsable y nos dieron $200 a modo de resarcimiento”. Susana M, tiene 45 años y vive en un pueblo no muy lejano de la provincia de Buenos Aires. Cuenta que desde esa experiencia viaja con bolsos pequeños para no dejarlos en la parte inferior.
En la misma estación funciona la División Terminal de Ómnibus una comisaría interna de Retiro que depende de la Superintendencia de Seguridad Ferroviaria, una oficina que se encarga de controlar el orden de lugar y las inmediaciones. Es que además de los hurtos varios, desde 2005 funciona un sistema de cámaras de video para controlar el manejo de taxis para desbaratar la red de taxis truchos que opera desde hace años, cuyos códigos internos (se cobran $5 de peaje a cada vehículo que quiera formar parte de la flota permanente), son conocidos por los efectivos policiales.
Para colmo de males, hace un mes una cámara oculta del programa “Caiga quien caiga” mostró cómo en la oficina de objetos perdidos, las cosas se perdían aún más. En lugar de ser devueltas, los empleados se las hacían propias.
Entre la villa y el country
Desde hace un tiempo el Gobierno Nacional discute simultáneamente con dos grupos empresarios la venta de los terrenos ferroviarios de Retiro, el área inmobiliaria más cara de Capital Federal cuyo metro cuadrado está tasado en 3000 dólares. La empresa australiana Delmo y el grupo integrado por Metrovías, Ferrovías y TBA son los principales concursantes del proyecto que planea erradicar las viviendas de la villa cuyos terrenos están valuados en 5.000 millones de dólares. Además, esto se vincularía con otro emprendimiento llamado “Retiro 2010” que incluye la reconversión de la zona elegida en un segundo Puerto Madero con la construcción de comercios, oficinas, viviendas, y espacios públicos.
Esta transacción levantó sospechas y desde el Parlamento se elevó un pedido para que el Ejecutivo Nacional detalle el misterioso negocio. “El detonante fue que desde el Ministerio de Infrastructura se dijo que el gobierno había cedido a privados el permiso para urbanizar las zonas lindantes a la Terminal y el acceso a Retiro, justamente, zonas de gran valor fiscal”, comentó a minutouno.com Nestor Litter, asesor de la diputada Elsa Quiróz del ARI, impulsora de esta investigación.
“El poder ejecutivo no contestó y conociendo sus manejos, es muy probable que continúe el silencio”, se resignó.
Asimismo, desde la Secretaria de Transporte de la Nación desconocieron el proyecto. “No hay datos oficiales, el proyecto Retiro 2010 es de privados y nosotros no tenemos novedades. En nuestra área hay otros temas que se priorizan como el tranvía del este o el tren de alta velocidad que une Buenos Aires, Córdoba y Rosario”, puntualizó a minutouno.com Guillermo Quintero, vocero del organismo que prefirió eludir la acusación.
Caro y no justamente el mejor
Otras de las "sorpresitas" de la Estación se encuentran tras mostradores, tanto de los bares como los kioscos a los que TEBA cedió la concesión. Los precios son excesivos, y que nadie se espante si por una botellita de agua le cobran $3. “Recibimos quejas de usuarios al respecto, pero si no hay una decisión política es casi imposible efectuar un tope de precios máximos ya que son explotadores privados y, además, cuentan con monopolio”, explicó a minutouno.com Rodrigo Estévez Andrade, jefe de prensa de la Asociación de Defensa de los Consumidores y Usuarios de la Argentina (ADECUA) quien no dudó en criticar este tipo de maniobras a las que consideró “ abusivas”.
Consultados por minutouno.com, tanto desde TEBA como desde la División Terminal y la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT), encargados de la seguridad y control de la estación, prefirieron el silencio y eludieron cualquier tipo de explicaciones para justificar el estado de estas cuestiones.
En el medio, quedan una estación de ómnibus colapsada y una villa de emergencia con futuro incierto.
Las Más Leídas






Dejá tu comentario