En extinción: el auténtico circo sin estrellas ni vedettes

Sociedad

*Jorge Videla tiene 67 años y proviene de 3 generaciones circenses.
*En diálogo con minutouno.com, el fundador de la primera escuela de circo latinoamericana habla sobre los famosos y sus malabares y la discriminación gubernamental sobre un oficio que se puede apagar.

Si la vida es puro circo… Y si no pregúntenle al clan Videla, pura cepa circense que, entre otros títulos payasescos, ostentan ser la primera escuela de nuestro país y latinoamérica –nació en 1980- y la segunda de América. En charla con minutouno.com Jorge Videla, tercera generación de esta familia pionera del arte hacer reír y emocionar, habló sobre las celebrities que incursionan en su mundo, las personas que lucran con el nombre "circo", y las medidas restrictivas que están llevando a su extinción.

La TV ataca

“No puedo comentar mucho, es algo que nos está beneficiando porque da promoción pero es muy distinto a nuestra tradición, están los que juegan y los que denigran el espectáculo, nuestro estilo de vida”. Las palabras de Videla refieren claramente a “El Circo de las Estrellas”, el reality de Susana Giménez donde 16 actores, modelos, conductores y famosos hacen todo tipo de malabares con fines benéficos.


 


"En el Circo de las Estrellas están los que juegan y los que denigran nuestro estilo de vida"    

Claro que no todo lo que brilla en TV refleja el verdadero espíritu circense de casas rodantes que se pierden en pueblos lejanos, conocimientos heredados de generación en generación, noches de frío extremo o calor calcinante bajo la lona.


 


Está hecho por gente que no sabe nada de esto porque no tiene trayectoria en esto, la que califica a esos famosos es una bailarina del Rodas. Yo acumulé experiencia de 50 años en una carpa antes de ponerme a dirigir y no temo decir la verdad”. 


Sin embargo, para este hombre que da cátedra circense por todo el mundo y es el primer profesor universitario (da Artes del teatro en la Universidad del Salvador) no hay que meter a todo el circo mediático –literalmente- en el misma bolsa. Videla fue quién entrenó a Natalia Oreiro para realizar el papel de Carmen en la telenovela El Deseo, que críticas y el levantamiento al margen dio sus frutos. “Es muy buena trapecista, y tiene lo que se necesita en esto, coraje”, elogia Videla que trabajó con el cómico José Marrone.

“Además tiene mucha habilidad, destreza y es muy humilde. Por eso se ganó el respeto de este ambiente, lo cual es mucho”, comentó el artista y adelantó a minutouno.com que próximamente se podrá ver a la artista uruguaya en una presentación. Habrá que estar atentos.

No todo lo que brilla, es circo

Existen ciertos lugares donde, a pesar de tener salones con sogas, pelotitas y trapecios, y profesores instruyendo sobre técnicas de saltos y equilibrio, falta algo. “No se si por moda, negocio o qué, hay personas que dicen tener escuelas de circo cuando no han entrado nunca a una carpa. Para enseñar hay que ser de circo”, sentencia Jorge Videla que, a los 67 años, cuenta con toda una filosofía circense y la experiencia familiar de 3 siglos.


 


Las clases cuestan $100 mensuales    

A su Escuela de Circo Criollo concurren desde niños de 6 años hasta jubilados. Con los más chiquitos hay dos meses de prueba para ver si logran adaptarse a los ejercicios y el grupo.


 


Como un juego se trabaja con técnicas de elongación y reflejos antes de pasar a la acrobacia donde entre el humor y lo lúdico lo nene aprenden jugando.

Fuga de cerebros


 


Como los científicos argentinos que en los años 60 debían abandonar el país corridos por regimenes políticos adversos y falta espacios para desarrollar sus conocimientos, el circo argentino se transformó en un semillero que también sufre la huida de sus talentos a lugares como Chile, México o Las Vegas, donde vive la hija de Jorge.


En el Circo Ataide de México hay un 90 % de artistas argentinos    

 


“Estamos en la lona, el circo es lugar sin violencia, malas palabras, donde trabaja gente sana que no bebe o se droga. Sin embargo no se fomenta nuestra cultura y nos ponen cada vez más exigencias como tener custodias o autombombas en la puerta”, se indigna Videla.


 


A partir de octubre de 2006 no se permiten más animales en los circos que pisen suelo porteño debido a un proyecto impulsado por la Fundación Argentina para el Bienestar Animal (FABA)  "¿Por qué se prohíbe y no se reglamenta?", se pregunta Videla dolido. Y esta vez habla en serio.


 





 

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