Encontrar el trabajo ideal es una odisea que requiere esfuerzo
*Encontrar un empleo de pocas horas, divertido y que encima sea bien pago es una tarea imposible.
*minutouno.com le acerca la palabra de trabajadores y los consejos de especialistas para romper con las exigencias personales.
Si no existe el hombre o la mujer ideal ¿por qué habría de existir el trabajo perfecto? En un mercado laboral cada vez más exigente, acotado y fragmentado, resulta imposible encontrar un empleo que reúna todas las condiciones deseadas: pocas horas, buen sueldo y que se corresponda con las aptitudes y gustos de cada individuo.
Para la especialista, hay que encontrar el equilibrio entre lo deseable y lo que se ofrece como posible. “Aún cuando se obtenga el trabajo anhelado, la persona le va a encontrar algo malo porque esa es la esencia de la vida: cumplir objetivos y proponerse metas nuevas”, explicó Rubins.
Por su parte, el licenciado en Ciencias del Trabajo Maximiliano Fernández señaló que no todas las personas trabajan en lo que les gusta. "Una carrera laboral suele comenzar con actividades poco interesantes, pero es parte de la estrategia a largo plazo. Sería algo así como una inversión a futuro”, explicó a minutouno.com
El entendido en el tema sostiene que es importante tener en claro que el concepto de empleo cambió a través de los últimos años. Los trabajos son cada vez más móviles y siempre que se cambia de lugar o función se vuelve a empezar de cero, hecho que desanima y desgasta ya que el promedio de estabilidad suele ser de 3 a 5 años.
En cuanto a las renumeraciones adquiridas, la relación hora-sueldo dista mucho de la de los países desarrollados. “Si bien hay un aumento de los sueldos en comparación con los meses posteriores a la crisis del 2001, seguimos siendo un país rezagado. Si en Europa se pagan 1.000 euros, en la Argentina $1.000, pero nos rinden mucho menos que allá”, ejemplificó Fernández.
Satisfechos versus descontentos
Es cierto que el trabajo ideal no es posible, pero hay ocasiones que se asemejan a ese anhelo. Este es el caso de Giselle Peralta, una estudiante de abogacía que trabaja en la mesa de entradas de la Corte Suprema.
“Lo mejor es que aprendo mucho de lo mio y puedo proyectar una carrera judicial a largo plazo dentro de Tribunales. Antes trabajaba en el Congreso como asesora de una diputada y mi estabilidad dependía de su continuidad en el mandato”, confesó la joven.
La futura abogada considera que su empleo es casi ideal: “Me cuesta un poco levantarme tan temprano pero se compensa con el sueldo que me pagan, con las vacaciones de un mes y medio al año que tengo y con la cantidad de horas que trabajo".
En la vereda de enfrente a Peralta se encuentran personas como Luciana y Martín Mazzei, quienes no están conformes con el puesto de trabajo que les toca ocupar hoy en día.
Luciana es periodista y sueña con ser conductora radial o televisiva pero actualmente trabaja como asistente de cuentas publicitarias en una agencia de medios. “No me gusta porque es un laburo rutinario, más bien administrativo con poca creatividad. Lo hago hasta que aparezca algo de lo mio”, dijo la joven.
La muchacha tampoco está del todo contenta con la remuneración. “La plata zafa porque vivo con mis papás pero no podría independizarme del todo con los $1.200 que gano por 9 horas”.
Y en cuanto a Mazzei, este es otro de los jóvenes que no encuentran un rumbo profesional. Terminó la secundaria, empezó a estudiar antropología, dejó y hoy está como cadete en un estudio jurídico. “Encontrar lo que me gusta es el gran dilema de mi vida”, confesó el muchacho que hoy trabaja 3 horas diarias y cobra $350 por mes.
Por lo pronto y hasta que no sepa qué carrera estudiar, el joven aspira a un empleo con mayor renumeración. “Con $600 u $800 me conformo. Soy conciente de que para ganar más también voy a tener que trabajar más horas, pero la situación en la que estoy tampoco me hace feliz así que priorizo la guita”.
El conocido del conocido
Desde que el mundo es mundo, ser una persona sociable con gente conocida en diversos ámbitos de la vida tarde o temprano resulta beneficioso. Los privilegios de tener contactos son muchos y no escapan al ámbito laboral.
Las personas consultadas corroboraron la idea de que si bien es importante estar capacitado para el puesto, el haber sido recomendado por alguien de confianza del empleador pesa mucho a la hora de la contratación.
“Lamentablemente, la única manera de acceder a un buen trabajo hoy en día es por palanca. Una conocida de mi papá tenía un contacto y me recomendó. Igualmente tuve que esperar un año desde que dejé mi curriculum para que surgiera una oportunidad”, reconoció la chica que trabaja en la Corte.
Por eso, Fernández aconseja aprovechar la cadena de relaciones siempre que se pueda. “Es una de las cosas que la gente olvida a la hora de la búsqueda y que tendrían que tener presente siempre”, remató el especialista en relaciones del trabajo.
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