El hallazgo lo realizó el guardacosta Paysandú, que trabajó en la búsqueda desde el primer día, y donde se transportaba el buzo Héctor Bado, contactado por las familias de los dos pilotos desparecidos según informaron fuentes de la Armada Nacional al diario uruguayo El Observador.
Las fuentes explicaron que el sonar de la embarcación "dio ecos que podían ser sospechosos de que (los restos) pudieran estar allí", por lo que se le pidió a un buzo de la Armada "bajar a investigar y este encontró restos de la aeronave".
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Tras el hallazgo de estos restos del avión que fue intensamente buscado, la siguiente etapa son las "operaciones submarinas". Esto implica la identificación de los restos del avión que puedan encontrarse en la zona, con el objetivo de hallar inmediatamente la cabina con los dos tripulantes que iban a bordo.
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El Fairchild Metro que estaba desaparecido es de fabricación estadounidense y considerado por los expertos como "muy seguro. Sin embargo, el 6 de junio a las 19.45 desapareció sin dejar rastros, a diez minutos de haber despegado del Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo, con destino al aeropuerto de Ezeiza.
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La aeronave estaba a cargo de un experimentado piloto, Walter Rigo, de 63 años, y su copiloto Martín Rivas, de 34 años, que no llegaron a notificar ningún desperfecto.
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