¡Era hora! “La edad del pavo” ya tiene una explicación científica

Sociedad

EFE
Por EFE

  • La llamada "edad del pavo", etapa en la que los púberes y adolescentes se caracterizan por desplegar roda una gama de actitudes inmaduras, ahora tiene una explicación.
  • Según un estudio de un pediatra estadounidense, el problema se localizaría en el cerebro y, contrariamente a lo que se pensó hasta ahora, éste no crecería durante la adolescencia.

La famosa “edad del pavo”, época en la que los adolescentes suelen comportarse de manera inmadura y que suele irritar a los adultos, ahora tiene una explicación científica.



De acuerdo al planteo del pediatra estadounidense Jay Giedd el cerebro humano está en construcción hasta el final de la adolescencia, aunque en esta etapa las neuronas y conexiones nerviosas no crecen, sino que se van "podando" hasta que se alcanza el raciocinio propio de la edad adulta.

Según Giedd, el cerebro humano está en construcción hasta el final de la adolescencia, aunque en esta etapa las neuronas y conexiones nerviosas no crecen, sino que se van "podando" hasta que se alcanza el raciocinio propio de la edad adulta.


Al final de la infancia el cerebro experimenta un aumento "desmesurado" de neuronas y de conexiones nerviosas, que se reduce durante la adolescencia. 

El pediatra dirigió un estudio con más de 2.000 personas de entre 3 y 25 años en el que demuestra que al final de la infancia el cerebro experimenta un aumento "desmesurado" de neuronas y de conexiones nerviosas, que se reduce durante la adolescencia.

Esta "poda" neuronal, que culmina con el tránsito de la adolescencia a la edad adulta, se produce primero en la zona posterior del cerebro y por último en la corteza frontal, que es la que controla el razonamiento, la toma de decisiones y el control emocional.

El hallazgo, que desmiente la tesis vigente hasta ahora que planteaban que el cerebro maduraba por completo entre los 8 y los 12 años, explicaría por qué muchos adolescentes no empiezan a razonar y a comportarse como adultos hasta una edad tan avanzada, que puede alargarse más allá de los 20 años, según afirma Giedd, director del Instituto Nacional de Salud Mental de Bethesda (Estados Unidos).

Claro que ahora faltaría alguna receta, por el bien de los padres de los adolescentes, para que disminuya los efectos de la “edad del pavo”.

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