Es fotógrafa y retrata a los animales que ingresan al matadero: "La cámara me impermeabiliza del dolor que puedo sentir"

Sociedad

Martina Victoria Zamudio combina sus viajes por el mundo con el activismo por la liberación animal. Su libro SALVA muestra la angustia de las personas que realizan vigilias en los mataderos. Allí, despiden a los animales que van a ser sacrificados.

"Saco fotos porque tengo un impulso incontrolable (...) La cámara fue mi salvavidas".

Vacas, cerdos y pollos son amontonados en camiones que ingresan de a miles a los mataderos. Los animales de consumo son millones, al punto que, si las vacas formaran hoy un país, sería el tercero del mundo en emisiones de gases de efecto invernadero, según un informe de 2021 del programa de la ONU para el Medio Ambiente.

Muchos de ellos tienen entre seis y ocho meses, otros sudan sedientos, y hasta hay desvanecidos por las horas de viaje, y entonces los obligan a levantarse con palazos. Dicen, los que saben, que los animales también saben. Que van a morir. Y antes del golpe final -aquel que deviene de los maltratos anteriores- algunos miran fijo al horizonte. O en este caso, a la cámara de la fotógrafa argentina Martina Victoria Zamudio (33).

SALVA se llama el reciente libro de la artista donde retrata las vigilias de activistas de Animal Save Movement en las puertas de los mataderos de Morón, Rosario, Mar del Plata, Roma y Londres.

libro selva

Afuera del matadero, los camiones llegan con las vacas, pollos o cerdos. Luego los choferes frenan y los activistas les dan a esos (otros) animales un gesto de amor que será el primero y el último de sus vidas. "A algunos de los activistas los invade la tristeza, a otros la bronca, la incertidumbre... Un poco todas esas caras sí las pude retratar en el libro", asegura la fotógrafa en diálogo con minutouno.com.

Luego, advierte que esos gestos también gestan otras cosas. "A veces se generan momentos de unión, de alegría, de estar ahí en grupo, de aguantarse los unos a los otros... Algunos llevan su comida vegana, comparten. Otra veces se generan vínculos con los camioneros que entran...", narra la artista.

perro martina

"Donde hay animales es todo feliz (...)

Están en un camión, entrando a matarse, digo... A ser asesinados.

Y estás ahí mirándolos a los ojos (...)

Al final no sabemos casi nada. No entendemos prácticamente nada".

Martina dice estas oraciones a medida que va respondiendo las preguntas sobre su libro. Está en un monte con vista a Barcelona, ciudad donde reside después de haber pasado parte de la pandemia en Buenos Aires. Durante esos meses en Argentina trabajó para la campaña "Somos miles" en contra de la instalación de megafactorías de cerdos chinas en el país. Y ahora prepara un taller de activismo online junto a la politóloga y escritora Flavia Broffoni.

-¿Cómo hacés para estar pendiente de lo fotográfico y ver a esos animales a punto de morir?

Es un ejercicio, definitivamente. Y considero que en este trabajo lo logré porque sabía de antemano lo que quería hacer. Entonces, yo ya iba con una búsqueda muy clara. Cuando estás ahí, tener donde esconderse con el trabajo... De alguna forma está bueno esconderse de tantas emociones. Entonces la cámara me dejaba vivir eso desde otro ángulo que me impermeabilizaba del dolor que uno puede llegar a sentir, de las emociones. Fue mi salvavidas. A la vez yo sabía lo que buscaba. Eso me permite no estar en un lugar tan emocional.

libro selva

-¿Y qué emociones sentís?

-Si conectás con el animal te querés morir. Están en un camión entrando a matarse, digo, a ser asesinados. Y estás ahí mirándolo a los ojos en contra de todo lo que está pasando en esa circunstancia y lo que pasa con la industrialización animal en general. Te sentís muy inservible a la vez porque decís 'estoy acá haciendo activismo', pero ese camión entra igual y las matan, ¿entendés? Entonces es una impotencia muy grande.

-Además, en el libro mezclás fotos de personas y animales, que en algunas páginas se conectan.

-En verdad yo sabía que quería fotografiar solo activistas. Quería evitar a los camiones y los animales, pero fue imposible, porque si bien tenia el foco en activistas, te terminás acercando y trepando a los camiones. Igual por suerte, porque la variedad de imágenes sumó a la variedad del libro.

libro selva

-El orden de las fotos no es casual. Se nota una intencionalidad de ir derribando ese muro que no deja ver lo que pasa detrás de la explotación animal.

-La edición de las fotos siempre fue intentar llevarte lentamente al tema. El que no tiene idea quizás piensa que es un funeral, no sabe de qué va. Y de esa intención, pensando en personas que no están en tema, me interesa la sensación que se les puede generar de pensar en un funeral, en gente sola, triste, perdida, y de repente saber que todo eso es por los animales. Que el remate sea ese. Esta gente está ahí llorando por los animales. Es algo que quizás un no vegano o a quien no se lo imagina, no le llega. Y lo que me gustó es que haya retratos de gente grande, que se note que había personas de todas las edades. Va mas allá de la adolescencia y la rebeldía.

libro selva

"Hacernos preguntas es, quizás, lo que nos puede acercar a verdades (...)

Cuando está el camión con los animales veo una incoherencia y abandono que me lleva a la desesperanza.

¿Viste?".

-¿Las fotos también se entremezclan con textos basados en preguntas. ¿Las escribiste vos?

-Si. Las preguntas surgieron porque mi camino quizás más interior, espiritual -pero sin que sea de ninguna religión sino de una búsqueda interior- tiene que ver con que al final no sabemos casi nada. No entendemos prácticamente nada.Y hacernos preguntas es quizás lo único que nos puede acercar cada vez más a verdades. Un poco es utilizar la pregunta para invitar a los demás a que se cuestionen.

La conexión del teléfono se corta y entonces Martina comienza a caminar por el pasto para encontrar señal. "Es que estoy en un terreno de unos amigos viviendo en una casilla con mi novio. Es una hectárea, queda en el centro de Barcelona, pero arriba. No me quiero bajar. Ir a la ciudad me da pereza. No quiero ir a ningún lado", comenta con sonrisas y rostro al sol.

Aunque ahora esté en pausa, ella viaja por el mundo sustentada por trabajos freelance como fotógrafa, oficio que combinó con su activismo. Así, por ejemplo, su red de amigos la llevó a estar 40 días en Japón alojada en casas de familias. Y nueve de esas noches se quedó viviendo en un refugio de gatos ayudando y sacando fotos. En otra ocasión, se hizo amiga de un matrimonio que la invitó a vivir un tiempo en su casa de Escocia. "Mi forma de viajar y vivir es alternativa", describe.

viaje martina

-¿Qué ves cuando ves a los cerdos y las vacas entrar al matadero?

-Veo desesperanza absoluta, como abandono e incoherencia. Una incoherencia que me lleva a mí a la desesperanza. Y también veo ignorancia.

-¿Entonces, por qué sacás fotos?

-Primero, por un impulso incontrolable hacia mis perros y todos los animales. Como que la fotografía siempre me ayudó a expresarme, y lo que más me sensibiliza y me genera atracción, tanto en mi vida como en la profesión, son los animales. También, por supuesto, las personas, y por eso el activismo mío es tratar de mostrar a quienes están en la misma que yo. Pero sí, los animales me generan algo especial... Me cuesta mucho entender a las personas que no conectan con los animales.

Hay algo en mí que digo 'wuau, ¿posta lo ves y no te genera nada?'.

libro selva
La Rural, Buenos Aires, Palermo.

La Rural, Buenos Aires, Palermo.

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