Ex niños: los chicos que matan y nunca serán adultos o los desaparecidos para la cultura
El asesinato en 1993 en Liverpool (Inglaterra) de un nene de dos años perpetrado por dos chicos de 10 convulsionó a la opinión pública de ese país y del mundo entero por la corta edad de los autores y la saña con que torturaron a su víctima antes de matarla. Sin embargo, lejos está este fenómeno de formar parte solamente de la sociedad inglesa. En la Argentina se vienen repitiendo estos horrendos crímenes de niños contra otros niños o contra los adultos.
Los adultos, la sociedad, la violencia y la cultura
Massei, que es docente de la UBA y de la carrera de Psicología de la Universidad de Palermo, explicó que no hay un niño si existe un otro que cae por estar cuestionado. “También caen estos estamentos para el chico”, alegó. Ese "otro" son los adultos, la educación, la familia o la sociedad.
En muchos casos estos niños se alimentan de la violencia que observan en la televisión, que leen en los diarios y también es cierto que muchos de ellos tienen acceso a las armas y poseen el manejo de las mismas.
“No se puede analizar el fenómeno desde la patología mental exclusivamente. Parece que es multifactorial y el origen está puesto en la sociedad, la familia, y empieza a ser un fenómeno cada vez con mayor dimensión”, expresó.
La semana pasada un niño de 12 años confesó que mató con un cuchillo, con el cual le cortó el cuello, a un compañero de 14 con el que estaba estudiando, porque lo molestaba en el colegio.
Para Gabriela Renault, psicóloga especializada en adolescentes, en los últimos tiempos aumentó el factor de acoso y la maniobra de manipulación entre los compañeros en los colegios llegando al momento en que esas cargadas se tornan cada vez más difíciles de sobrellevar generando cierta vulnerabilidad en algunos menores.
“Muchas veces la presión de ese otro produce un sentimiento de no pertenencia, de quedar afuera lo que puede generar problemas en la conducta alimentaria de los chicos. “Si sos flaco, no te van a mirar y tal vez no encontrás ropa en un negocio”, explicó la psicóloga Gabriela Renault. “En ese momento pueden venir a la mente los pensamientos para poder sacarse de encima al otro”, agregó.
Matar a un padre
El 26 de junio de este año un policía de la provincia de Santa Fe murió al recibir un tiro en el pecho efectuado por su hijo de nueve años, a quien le había ordenado que le disparara, según informaron fuentes policiales. Unos meses atrás, en noviembre de 2006, un chico salteño mató a su padre porque no lo dejaba ir a un recital.
Para Massei, este tipo de reacciones de los niños dependerá de la capacidad que tengan de tolerar ciertas situaciones y en aquellas que no se pueden procesar aparecerán síntomas que pueden “tener un final feliz o complicado”. Van acumulando situaciones traumáticas de odio que los llevan a que la reacción sea desmedida respecto del estímulo”, sostuvo.
Para Massei, si un chico no tiene la dimensión de la figura paterna y hay una cuestión de simetría entre ambos, el chico no reconoce esa autoridad y en casos extremos los padres pueden ser muertos. Hay chicos que pueden matar con alevosía y premeditación y otros bajo efectos de una situación psicótica.
“Siempre hay una responsabilidad que alguien no advirtió. El padre, la madre, la sociedad, el profesional que trata el chico. Hay un motivo y eso habrá que discernir y prevenir. Lo que habría que tener es un buen conocimiento de la crianza de un hijo, de las pautas evolutivas, de las situaciones de riesgo”, sentenció Massei.
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