El choque protagonizado por el líder de la banda "Tan Biónica" no sólo pone en el epicentro de las noticias la irresponsabilidad del músico al conducir bajo la influencia de estupefacientes, si no que también abre el debate acerca de la recepción por parte de la sociedad de ciertos actos violentos y da lugar a la reflexión sobre el consumo irónico.
Cuando de hablar sobre ironía se trata, es imposible obviar la figura que con más maestría supo desarrollar este artilugio: Sócrates. Es él quien, según los escritos de Platón, basaba su método filosófico en comenzar cada diálogo a través de la refutación de los supuestos saberes de sus interlocutores. Así pues, si concebimos a la ironía como aquella forma de dar a entender lo contrario de lo que se piensa, podemos observar cómo Sócrates se acercaba a los mismos pretendiendo una ignorancia supina formulando preguntas "ingenuas" que no tenían otro objetivo más que el de demostrar lo falaz y absurdo de los argumentos esgrimidos. Ironía entonces porque detrás del disfraz del ignaro inocente se escondía una mente astuta y sagaz enmascarada para no levantar sospechas.
Sin embargo el concepto de lo irónico puede ser encontrado en muchos otros lugares más allá de los escritos platónicos, como por ejemplo en la incorporación a una manera de acercarse a distintos productos comerciales o culturales a la que podemos denominar "consumo irónico". En su libro "No logo", la periodista y ensayista Naomi Klein se explaya al respecto de este término al definirlo como una forma de consumir por parte de algunos sectores de la sociedad quienes optan por adquirir o aproximarse a ciertos productos para poder reírse de los mismos, estableciendo una suerte de estratos en donde los consumidores se ven a sí mismos en niveles "superiores" pero que se inmiscuyen en los "inferiores" para demarcar aún más, a su entender, tal supremacía.
Así pues, podemos sostener que esta práctica se ha extendido en diversos fragmentos de nuestra sociedad quienes escuchan, por ejemplo, determinado tipo de música identificado con sectores sociales de escasos recursos económicos para mostrar una especie de empatía y hasta pertenencia banal a los mismos en un retorcido juego ideológico que no hace más que buscar perpetrar tales diferencias. Al mismo tiempo, continuando en el plano musical, también se presenta el consumo de distintos intérpretes juzgados por ellos mismos como "malos músicos" sólo para poder tener la oportunidad de continuar criticándolos o, sin más, para mostrarse como graciosos.
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También se presenta el consumo de distintos intérpretes juzgados por ellos mismos como "malos músicos" sólo para poder tener la oportunidad de continuar criticándolos o, sin más, para mostrarse como graciosos.
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Es en este contexto que, luego del choque y la posterior golpiza recibida por "Chano" Charpentier, se ha configurado una especie de mirada irónica hacia el hecho que, lejos de toda reflexividad, ha llegado incluso a justificar la violencia y a festejar la misma. En este sentido, ante el episodio de irresponsabilidad de una persona que conduce un vehículo luego de haber consumido alcohol y drogas y el ilegítimo ejercicio de la violencia por parte de los afectados, se han dado una serie de interpretaciones que juzgan las acciones no por los hechos en sí mismos, si no por los protagonistas. Por caso, ¿cómo hubiese reaccionado la sociedad si el afectado se llamaba "León Gieco"? ¿Se hubiese dispersado una sorna generalizada?
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Sin lugar a dudas, la circunstancia de que Tan Biónica sea sindicada como una banda de baja calidad musical por varios sectores de la sociedad (sectores que claramente también la consumen irónicamente) ha generado una perspectiva frívola y desinteresada sobre el asunto acontecido que no sólo reivindica la violencia si no que además hace perder el foco sobre las responsabilidades de todos los protagonistas, empezando por supuesto por el propio cantante.
¿Cómo hubiese reaccionado la sociedad si el afectado se llamaba "León Gieco"? ¿Se hubiese dispersado una sorna generalizada?
Ahora bien, ¿debe existir una sola perspectiva positivista al respecto de toda esta circunstancia? Quizás no sea posible, tanto como no es posible establecer un marco objetivo para juzgar qué banda o intérprete hace buena o mala música. Sin embargo, tal vez encontremos un punto de acuerdo en el hecho de que la ironía llevada siempre a su máxima expresión nos puede hacer perder el foco y emitir juicios precipitados que, en circunstancias diferentes, no seríamos capaces de llevar adelante.
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