Diario de viaje en una ciudad convulsionada como nunca

Sociedad

El enviado de C5N describe para minutouno.com una Río de Janeiro conmocionada. La euforia de los fieles y la bronca de los habitantes que padecen los efectos no deseados de la visita papal.

Escribe Pablo Duggan

La ciudad de Río de Janeiro es un caos, el tránsito es imposible, la bronca de los habitantes de la ciudad contrasta con la alegría de los peregrinos que están por todos lados. Grupos de entre 20 y 30 chicos de diversas nacionalidades caminan por la ciudad. Los cánticos y la alegría que expresan a cada paso contagia. Son casi todos muy jóvenes, menores de 20 años.

El embotellamiento gigante que la misa de inauguración provocó este en Copacabana fue histórico. Los habitantes temen que este jueves la presencia del Papa en esa playa empeore las cosas. Todo este tradicional y turístico barrio quedó atrapado por la inmensa cantidad de peregrinos que desbordaban las veredas ocupando las calles. Eso provocó que la desconcentración fuera casi imposible, no había cómo llevar a los peregrinos de vuelta a los conventos e iglesias donde se alojan.

Mientras continúa la polémica por el embotellamiento en el cual cayó el Papa, los manifestantes denuncian violencia e infiltración policial en las protestas del lunes. Mañana en Leblon volverán a ganar la calle para lograr visibilidad mundial aprovechando la visita de Francisco. De todos modos confiesan que no hay muchos ánimos de protesta en la gente, ya que la mayoría está encandilada por el pontífice.

En la tarde de este miércoles, el Papa visitará el Hospital San Francisco de Asís. El jueves al mediodía, luego de su visita a la favela Varginha, se producirá el encuentro con los jóvenes de Argentina en la catedral de San Sebastián. Será al mediodía, pero las distintas delegaciones llegarán muy temprano ya que el lugar tiene espacio para 15 mil personas y hay más de 40 mil peregrinos argentinos.

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