"Señor, concede tu paz a Siria y al mundo entero"
Lo hizo desde el balcón de la Basílica de San Pedro, donde realizó la tradicional bendición "Urbi et Orbi" y brindó su mensaje navideño.
También hizo un llamamiento para que llegue la paz a Tierra Santa, donde se espera viajará el próximo año.
"Bendice la tierra que elegiste para venir al mundo y haz que lleguen a feliz término las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos", añadió.
No olvidó a Irak y pidió para que "sanen las llagas de la querida tierra azotada todavía por frecuentes atentados".
"Protege a cuantos sufren persecución a causa de tu nombre. Alienta y conforta a los desplazados y refugiados, especialmente en el Cuerno de África y en el este de la República Democrática del Congo", fue otra las súplicas del pontífice.
El Papa, que eligió la isla de Lampedusa como su primer viaje en Italia, pidió a Dios "que los emigrantes, que buscan una vida digna, encuentren acogida y ayuda".
"Que no asistamos de nuevo a tragedias como las que hemos visto este año, con los numerosos muertos en Lampedusa", agregó.
El Papa también rezó para que "el Niño de Belén, toque el corazón de cuantos están involucrados en la trata de seres humanos, para que se den cuenta de la gravedad de este delito contra la humanidad".
Tuvo un pensamiento también por "los niños secuestrados, heridos y asesinados en los conflictos armados, y sobre los que se ven obligados a convertirse en soldados, robándoles su infancia".
Y en esta plegaria de Navidad, recordó como "la codicia y el egoísmo de los hombres explota indiscriminadamente" el planeta y pidió "protección" para aquellos que han sufrido desastres naturales, como el pueblo filipino azotado por el tifón.
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