Gran Hermano serio: cinéfilos y psicoanalistas se reunieron para debatir sobre el polémico ciclo
El GH de la versión orwelleana tenía el poder de reconstruir la mente del hombre y recomponerla a su voluntad. El que transmite Telefé, según sostuvieron los especialistas, no dista demasiado de estos efectos.
Para participar se elijen personas de la generación 0: cero compromiso, proyecto o ideas
Pero atención, porque no es sólo voyeurismo, ya que de ser constante, la observación se torna una “sobremirada” que “se vuelve conflictiva, traumática y no da lugar a respiro”, especificó Mariona. Y sino pregúntenle al ex participante Pablo Heredia que tuvo que salir de urgencia por un desborde psíquico. “El ser observado todo el tiempo se torna persecutorio y puede generar angustia”, puntualizó la psicoanalista.
Al Don Pirulero
A diferencia de otros divertimentos, en Gran Hermano no vale eso de cada cual atiende su juego. De hecho, los participantes están sujetos a reglas y, por contrato, avalaron que la producción cambie las reglas cada vez que lo decide. Para Mariona “esta situación es psicotizante ya que se delega el poder por le tiempo que dura el juego”.
Por su parte, el reconocido realizador Rodolfo Hermida recordó experiencias cinematográficas que muestran el accionar de distintas sociedades de control. Así películas como Los otros, 1984, Un Mundo Feliz, Fahrenheit 451 o Tiempos modernos, ilustraron un dispositivo social ¿ficcional? que hoy se mercantilizó.
"Se asemeja a un laboratorio donde, cual ratas, se dirige a los participantes para generar en ellos determinadas conductas"
“Muchos hicieron una ficción anticipatoria deseando que esto no suceda y las leyes de mercado y empresas como la holandesa Endemol lo usaron para crear un producto como GH”, expuso el docente del INCAA.
¿Reality o Riality show?
A desconfiar señores, por lo menos ese fue el disparador del director Hermida. “Es una dramatización controlada, si bien son personas reales usan guiones de otro”.
Los especialistas y casi el medio centenar de asistentes coincidieron que los berrinches de Nino Dolce o los chistes de Mariana Otero forman parte de la magia de la televisión. “No es real, hay una relación hipnótica con el espectador, para que mire el canal y aumenten los anuncios de la tanda publicitaria. Hay una manipulación que apunta directamente a lo que el público quiere ver y se trata nada que de instintos básico: violencia, sexo, privacidad, lo escatológico”.
En diálogo con minutouno.com, Néstor Goldstein, coordinador de la comisión de Cultura de la APA concluyó que en este tipo de programas “se está especulando con un estado que se produce durante el encierro y que puede asimilarse a una regresión, y por esto pueden aparecer ciertas emociones, descontroles”.
Las palabras de Hermida fueron concluyentes: “Es un zoológico, pertenece a lo peor de la televisión basura. Igual, si hay gente que necesita ver qué hacen otros debajo de las sábanas para estimularse, bienvenidos sean".
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