Hijos: ¿Cuánto valen los sobresalientes en el boletín?

Sociedad

* Muchos padres “pagan” las buenas notas en especias y castigan los desaciertos con penitencias.
* Pros y contras de estas “contraprestaciones” familiares.

Los chicos salen de la escuela con el boletín en la mano y algunos saben que ése documento es un vale de canje, porque en su casa, un buen boletín vale por un regalo. Otros, con renglones llenos de sobresalientes, no esperan premios, sino que los felicite toda la familia, que se fotocopie el boletín para los abuelos y que los grandes se llenen la boca con sus logros.


 


¿Quién tiene razón? ¿Hay que premiar o no el rendimiento escolar? 


 


La psicopedagoga Alejandra Libenson, especialista en crianza y vínculos familiares, dice a minutouno.com que los chicos esperan el reconocimiento y la felicitación de sus padres, aunque esos, que son los premios más esperados, a veces no llegan y se disfrazan de regalos caros que no terminan de colmar la expectativa de los hijos, pero los conforma por un rato.

“Si desde pequeños los chicos reciben regalos a cambio de logros, siempre los esperarán y asociarán un buen rendimiento con un otro que los recompensará por eso, sin registrar su propio placer por aprender y desarrollarse”, explica Libenson, que también es autora del libro Criando hijos, creando personas.

La especialista propone que desde la casa se transmita, principalmente, el orgullo y la alegría personal por las metas alcanzadas, "aunque dependerá de cada familia que este reconocimiento sea material o afectivo, según los valores que le asigne al estudio y al conocimiento”.


“Si desde pequeños los chicos reciben regalos a cambio de logros, siempre los esperarán y asociarán un buen rendimiento con un otro que los recompensará por eso, sin registrar su propio placer de aprender y desarrollarse”    


“La cultura del éxito por lo general asocia el valor del logro alcanzado a la eficacia y al dinero –plantea Libenson-. Por eso es interesante que los chicos lo puedan pensar como una meta propia de superación y que las sorpresas, los regalos y los premios no estén asociados directa y materialmente a ese logro. Hagámosles regalos porque sí, porque tenemos ganas, porque es lindo recibir sorpresas”, propone la psicopedagoga y escritora.

Además, hay que tener en cuenta que si se acostumbra a los chicos a recibir un regalo por el boletín y, de pronto, surgen grandes diferencias en el rendimiento, por ejemplo, entre dos hermanos –puede ocurrir que uno repita el grado y otro termine el año con notas excelentes-, indudablemente se va a plantear un conflicto familiar y pueden surgir celos y competencia entre los chicos.


Y hablando de competencia, hay otra situación relacionada con el boletín que suele descolocar a los padres: cuando en la puerta de la escuela los chicos se ponen a contar cuántos sobresalientes tienen y a comparar esta cantidad con la de los compañeritos.


¿Cómo tienen que actuar los adultos en este caso?

“A determinadas edades, es difícil evitar que los chicos se comparen entre sí. Es un comportamiento habitual y tiene que ver con la competencia, que es una característica típica de los niños en edad escolar”, dice Libenson.


 


"La competencia es una característica típica de    los chicos en edad escolar".

La psicopedagoga aclara que esta situación se puede acentuar entre hermanos porque, en este competir, también entra en juego la lucha por el amor de mamá y papá, y la fantasía de los chicos es que, cuanto más superiores se muestren, más los van a querer sus padres.

“Es importante tratar de ir modulando este sentimiento, para no fomentar las comparaciones


–señala la especialista-, porque no es lo mismo poner el acento en ellas que poder marcar diferencias que hagan único a cada uno de los hijos, reconociendo sus características propias y sus cualidades o capacidades en algún área determinada”.

Algunas sugerencias a tener en cuenta para que el rendimiento escolar de los chicos, sea valorado desde las capacidades de cada uno, y no en relación con las posibilidades de los demás.

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