Histeria masculina o por qué muchos tiraron la toalla

Sociedad

Como solía suceder en los juegos infantiles al caer en el casillero incorrecto. Ese parece ser acaso uno de los males de algunos hombres: avanzar uno y retroceder dos.



¿Padecen acaso los síntomas de la histeria? ¿Es preferible huir que llorar?
Por esto minutouno.com investigó algunos de los motivos que están llevando a la merma sexual entre la masculinidad argentina.

Histérico, ¿yo?

Antiguamente, y remontándonos al origen del término, la histeria fue algo  exclusivamente de las mujeres, ya que a las enfermedades femeninas a las que no les encontraban explicación se les atribuía la sequedad del útero o “hyster” en griego. Por su parte Sigmund Freud descubrió que los síntomas de los pacientes histéricos eran consecuencia de los efectos de ciertas vivencias traumáticas del pasado que no habían podido ser olvidadas. Sin embargo, actualmente la palabrita en cuestión sirve para representar ciertas conductas, independientemente del sexo de quien la ejecute.

Así lo cree el psicólogo y sexólogo Ezequiel López Peralta: “Hoy vivimos tiempos de cambios en los roles de género y en este caso como en tantos otros las conductas masculinas y femeninas no tienen una distinción tan tajante ni resultan excluyentes. La creciente preocupación del hombre por su estética, la necesidad de ser atractivo para los demás a partir de su imagen y los cambios en el esquema sexual de otras épocas de "la mujer es pasiva y el hombre activo" son en parte facilitadores de la "histeria masculina".

Para el López Peralta, que conduce el programa “Simplemente sexo”, por Discovery Home & Health, implica "una provocación de expectativas eróticas en el otro que luego no se van a cumplir por medio de manifestaciones sensuales típicas (miradas, gestos, posturas corporales, palabras). Se logra llamar la atención pero apenas se consigue el objetivo allí se detiene el proceso de seducción”, explica.

Flavia Méndez (24), sabe de qué se trata, y comparte su experiencia. Una noche se fue con un chico de un boliche y se llevó el “gran chasco”. “Para mi sorpresa no me llevó a una calle oscura, ni a su casa ni a un telo, ¡terminamos en la guardería de la hermana! Al principio me pareció divertido, y hasta excitante, estando sola con un hombre en medio de títeres y peloteros. Claro que me dejó de dar gracia cuando se hicieron las 7 de la mañana y no me había tocado un  pelo”.

¿Puede la histeria dañar la mente? Es lo ¿que se llama un camino de ida? Primero hay que ahondar en los motivos que pueden llevar a un hombre a quedarse sólo en el coqueteo. López Peralta los divide en 3 clases.



  • Los “te miro y no te toco”: son personas con baja autoestima e inseguras de sus atractivos físicos y de personalidad, que necesitan de la aprobación permanente de los demás. Así la mirada de deseo del otro les confirma (aunque sea momentáneamente) que son valiosos y ya con eso resulta suficiente aunque luego seguirán buscando aprobación por otro lado. Mili (23), estudiante de psicología, relata su caso. “Ya los tengo calado, tienen toda la fachada de ser sex machine pero a la larga queda claro, tienen menos testosterona que George Michael. Siempre hacen la misma escena sacan su celular último modelo, te piden el número de teléfono, el particular, e-mail , y todo como si alguna vez en la vida te fuese a llamar. Ni hablar, cuando empieza la conversación, sus amigos pasando y tocándolo por atrás para ver si está todo bien o si sos una gorda pesada y tienen que salvarlo (¡cuando él fue quien se acercó!).
  • También están los que pese a tener ganas no pueden pasar de la seducción a la intimidad por diferentes temores como fracasar sexualmente, hacer el ridículo, no saber como manejar la situación, ser evaluados negativamente. En este caso no se “histeriquea" porque ya se consiguió el objetivo de gustar (como en el perfil anterior) sino que se desea seguir adelante pero los miedos ponen el freno. 
  •  La mayoría de los casos, son hombres con apariencia de histéricos pero que en realidad no lo son. “Son aquellos que ante determinadas situaciones puntuales deciden avanzar hasta un cierto punto pero luego prefieren dejar las cosas así porque sencillamente no encuentran motivos para seguir y por eso son tildados de histéricos. A mi modo de ver, un gran error porque los hombres tanto como las mujeres tienen derecho a poner límites y negarse a hacer lo que no desean”, entiende López Peralta.

A esto hay que sumarle que ahora “ellas bailan solas”, o sea, que para algunas cosas ya nos los necesitan más. Así tienen al amigo gay que las escucha y contiene, el grupo de tai chi para descargar la energía sexual y avances tecnológicos gracias a los cuales pueden prescindir de tu sémen para tener hijos.

“Los hombres han adoptado una postura muy pasiva ya que se saben que hay más mujeres que hombres y por ello consideran que no tienen que esforzarse tanto para conseguir  una mujer. La oferta es tan grande y de todas las edades que son ellos los que ahora se sienten en plan de presas y esto los ha llevado a adoptar posturas que antes eran netamente femeninas. Antes los hombres solían esforzarse por conquistar a la dama que les interesaba, hoy están menos comprometidos por que se han roto muchos códigos”. Las palabras pertenecen Alejandra Campero, líder de 10en8.com, la empresa de citas más importantes del país.

Por su parte Silvina L. se sinceró y a modo de autocrítica arrojó: “Si están histéricos, es porque lo aprendieron de nosotras. Tal vez adoptaron este `estilo´ en el sentido que y se volvieron vulnerables después de algunos golpes y por eso quieren preservarse más. Con esta actitud no creen necesario concretar compromisos y pueden moverse sin grandes riesgos”.

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