Crecen los espacios para que los niños jueguen mientras los padres trabajan

Sociedad

Claves para el desafío de encontrar nuevas formas de divertirse y pasar tiempo con los hijos en medio de la vorágine laboral.    

En medio del auge del freelance o el home office, puede resultar difícil fusionar la rutina diaria laboral con el desarrollo social de los niños. En este marco, surgió una alternativa para trabajar en un espacio donde los más chicos puedan divertirse y distraerse.

En la mayoría de los casos, las dificultades para finalizar las obligaciones laborales se presentan cuando los hijos todavía no alcanzan la edad escolar o van a un colegio de jornada simple.

Así, nació una nueva tendencia que fusiona los espacios de juegos libres con cuidadora que permiten a los padres continuar con sus tareas laborales en el mismo sitio y optimizar el tiempo.

Estos lugares poseen juegos didácticos, como paneles de aprendizaje para la motricidad fina y pizarras imantadas con letras, juegos de rol y de destreza, como toboganes, tirolesa y un laberinto.

También hay opciones de disfraces, búsqueda del tesoro, talleres de arte, de marionetas y de mini chef, además de fábricas de masas elásticas.

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Hay talleres para la estimulación temprana con canciones durante la primera infancia, orientados a bebés y niños de hasta 2 años, con rondas participativas para papás y mamás; y un día a la semana se realizan actividades de música y luces bajas para chicos con trastorno del espectro autista (TEA).

Al mismo tiempo, en el mismo lugar una cafetería ofrece wifi y cómodas mesas para que los padres desarrollen sus tareas laborales.

Kids Club es el lugar ideal para pasar tiempo de calidad y vivenciar experiencias positivas fuera de casa, en un espacio protegido tanto para los chicos como para los papás. Hay áreas de juego libre y talleres que los adultos pueden compartir con los chicos y con otros papás, así como espacios para trabajar o disfrutar un café mientras ellos juegan”. Explica Sofia Churba, creadora de Kids Club, un espacio que abrió sus puertas en el barrio porteño de Balvanera.

Al momento de desayunar, almorzar o merendar se ofrecen opciones saludables, sin tacc, libres de lactosa y kosher.

La crianza no tiene por qué ser algo rutinario o solitario. Se puede salir y conectar, desestructurarse a través del juego, conocer a otras personas que están atravesando por lo mismo que nosotros, charlar, compartir experiencias y pasar un buen momento con los chicos y otros adultos”, agrega Sofia.

“Nos interesa que los papás y las mamás se integren, que el lugar no sea una experiencia únicamente para los chicos. Nos interesa la idea de crear comunidad: que entre ellos también puedan conectar y distenderse, aprender y compartir historias. Además de los juegos, organizamos rondas y talleres, buscando siempre la mayor inclusión”, finalizó Churba.

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