Isidro Casanova: motochorros atacaron a un nene de 10 años para robarle la bicicleta

Sociedad

Ocurrió en Isidro Casanova, los delincuentes se subieron en moto a la vereda para robarle. Escaparon cuando el padre del pibe los corrió simulando tener un arma.

Un nuevo hecho de inseguridad ocurrió en las últimas horas en Isidro Casanova, partido de La Matanza, en donde un nene de 10 años, que disfrutaba de un breve momento de juego en la vereda de su casa, fue el blanco de dos motochorros que intentaron robarle la bicicleta. El ataque no se concretó gracias a la rápida reacción de su padre, quien logró alejar a los delincuentes a los gritos.

El hecho ocurrió el sábado pasado, en el barrio San Alberto. La familia acababa de regresar de una cena y el nene le pidió permiso a su padre, Roberto, para dar unas vueltas en bicicleta por la cuadra. “Me decía ‘papá, un ratito nada más’. Ese ratito nos costó caro por el susto que se llevó”, relató el hombre en diálogo con Arriba Argentinos (el trece).

El padre del nene contó qie los delincuentes ya habían pasado por el lugar para identificar a su víctima. “Dieron la vuelta manzana, lo vieron y se le vinieron encima. Yo estaba parado en la puerta de mi casa cuidándolo; cuando vi que lo encararon, salí corriendo”, explicó.

motochorros bicicleta nene

Al notar la presencia de los motochorros, el nene tuvo una reacción instintiva: tiró la bicicleta y corrió hacia su casa. “Por una bicicleta son capaces de romperle la cabeza a un chico”, sentenció Roberto, quien enfrentó a los ladrones antes de que pudieran llevarse el rodado.

Ante los gritos de Roberto, los vecinos activaron la alarma comunitaria del barrio, lo que obligó a los motochorros a escapar a toda velocidad sin cumplir su objetivo. Si bien el chico resultó ileso físicamente, las secuelas emocionales aparecieron de inmediato.

“Quedó shockeado. Ya me dijo: ‘Papá, no salgo más de noche. Ahora vamos a tener que salir más temprano. Perdió el derecho de andar en bicicleta por la calle”, lamentó Roberto.

El hombre recordó con nostalgia su propia infancia, comparándola con la realidad que le toca vivir a su hijo: “Uno tuvo ese derecho de andar por la calle, pero hoy no se puede más. Es lo que nos toca, hoy estamos viviendo así”.

Fue un momento que nadie quiere vivir y no se lo deseamos a nadie. Por suerte no fue grave, pero el susto no se lo quita nadie”, concluyó Roberto.

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