"La 31": Conocé cómo se vive en la villa que está asentada sobre terrenos de US$3.000 el metro
Villa 31 JH 0087 b&n
- Con el anuncio de erradicación que hizo Mauricio Macri y el boom de la construcción, una nueva realidad moviliza al espacio más humilde asentado sobre tierras que valen millones de dólares.
- minutouno.com recorrió los laberínticos pasillos del barrio y te cuenta cómo es la vida cotidiana de sus pobladores.
En una de las entradas a la villa 31 un graffiti anuncia “prohibido robar”. Al ingresar, las calles de tierra zigzaguean por las manzanas construidas sin ninguna planificación hasta conformar un barrio, con casas que abandonaron la chapa y el cartón para reemplazarlos con ladrillos y cemento. Adentro se verán comercios, kioscos, salas médicas, hoteles y en el corazón de la villa, la canchita de fútbol donde se juegan los interminables campeonatos de domingo.
“Chacho” es delegado de la manzana 9 y saluda a quien pase a su lado, incluso policías que recorren y acceden a la villa sin problemas. Para desgranar los elementos de la vida villera asegura que un componente esencial es la electricidad. “Vés, estos transformadores”, dice mientras señala un gabinete de cinco metros por uno y dos metros de alto, que da luz a toda la manzana.
Ninguna autoridad controla estas edificaciones ni los materiales con lo cuales se construyen, por lo que no está garantizada la seguridad de sus ocupantes: “Acá cada uno es su propio arquitecto”, aseguran
En los techos de las casas pueden verse tanques de agua y en algunas esquinas se observan las tapas de las cloacas. En tanto, la maraña de cables recorre los precarios edificios, en un improvisado tendido eléctrico.
La cara de la villa cambió hace meses, y es común ver hombres construyendo en un estado de obra permanente. Algunos dicen que hay gente que llega en estos días a la espera de los subsidios que Macri dará a aquellos que acepten irse del asentamiento. Pero los delegados desmienten esto de manera tajante. “La gente no para de venir nunca a la villa, vino antes, durante y después de la última elección y va a seguir viniendo. Al mismo tiempo las familias tienen hijos y la población sigue creciendo”.
A esto se suman quienes vieron el negocio en el alquiler de piezas y construyen en tierras que compran por 3 mil pesos o en su propia casa pequeñas edificaciones para alquilar habitaciones a un precio que oscila entre los 150 y 300 pesos. Como no se pide garantías, ni el pago de expensas o impuestos, es la opción que les queda a los que menos tienen. Ninguna autoridad controla estas edificaciones ni los materiales con lo cuales se construyen, por lo que no está garantizada la seguridad de sus ocupantes: “Acá cada uno es su propio arquitecto”, asegura Chacho.
El problema de esta explosión poblacional reside en que los servicios podrían verse saturados. “El cableado es un desastre, en cualquier momento puede incendiarse todo y a los oportunistas que quieren alquilar no les importa nada”, asegura indignada Chicha, una rubia delegada de pelo bien corto.
Otro tema medular es la basura. Para organizarse, los vecinos tienen tachos a los que tienen acceso los camiones recolectores de CLIBA. Cada manzana tiene asignado un lugar, donde los vecinos arrojan sus residuos y no se ven bolsas desparramadas por las calles de tierra que recorren al humilde barrio.
También hay un sistema de prevención de incendios que logró que el camión de los bomberos pueda acceder a cualquier lugar de la villa en menos de cuatro minutos. También puede verse una sala sanitaria para emergencias menores donde se trabaja en prevención de enfermedades y se combate a uno de los enemigos de los jóvenes: el paco (ver nota relacionada).
Por otro lado, impacta observar la vida comercial interna que abastece a los vecinos y, además, genera trabajo: pueden verse kioscos, almacenes, pequeños mercados, zapatería, rotisería, verdulerías, en locales de pequeñas dimensiones. Silvia tiene 7 hijos, trabaja en un jardín y se queja mientras compra verduras de que “los precios son tan caros adentro como en otros comercios de la zona”.
Bienvenidos al mundo anormal
Siguiendo con el recorrido se observan casas con rejas, como las del exterior, y la sensación de inseguridad no escapa a sus pobladores. “Existen muchos mitos, pero la vida en la villa es una reproducción de la vida en cualquier otro barrio. En esta realidad también hay gente que roba, como hay gente honesta”, explica un vecino.
En la puerta de la villa está sentado Carlos Adrián, que tiene un comercio de venta de pollos y se define
“El cableado es un desastre, en cualquier momento puede incendiarse todo", asegura una delegada.
como “un liberal”, dice que pudo “crecer” dentro de la villa gracias a su propia iniciativa e intenta explicar cómo vive: “Hay una sociedad normal y está la villa, que es una sociedad anormal. Pero el funcionamiento es similar, los que quedan rezagados de la sociedad normal vienen al mundo anormal, pero en este mundo hay un grupo de vecinos que va tratando de salir y crecer”, asegura.Dice que dentro de la villa hay quienes tienen un ingreso mayor porque trabajan en obras que se realizan en toda la Ciudad. “Acá hay gente que vive con mil pesos por mes. En el exterior por un alquiler con expensas no gastás menos de 600 pesos y, encima, necesitas garantías, eso te dejaría 400 pesos para viajar, comer, mantener a la familia y todos los gastos. Acá eso lo usás netamente para todas las necesidades”, relata.
Andrea, delegada de la manzana 3, amable y humilde asegura que hay familias que viven con 15 pesos por día y sólo les alcanza para comer puchero diariamente. Mientras tanto, “Chacho” dice que se puede vivir con un monto de entre 20 y 40 pesos. Pero hay quienes tienen ingreso de 2 mil pesos mensuales que “afuera no alcanza para nada”.
“Hay muchos que les gustaría sacar a los pobres de la Ciudad, pero no solucionan el problema porque desparramarían a la gente. Deberían declararnos un barrio más y dar trabajos”, remata en el fin del recorrido. En tanto Macri insiste en que parte de la villa será erradicada y nombró sus propios interlocutores que no son aceptados por los pobladores. Un debate que recién comienza y podría ponerse aspero.
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