La elite del Pellegrini y el Buenos Aires: entre el sacrificio, la transgresión y la soberbia
* Son alumnos que se esfuerzan para ingresar a estos colegios de excelencia académica, pero también son protagonistas de incidentes y suelen desatar alguna polémica.
Son considerados los mejores colegios de la ciudad de Buenos Aires por su excelencia académica y por la exigencia a la que se ven sometidos sus alumnos, que serán reconocidos en el mañana por haberse formado en esos lugares. Los estudiantes que cursan en esas escuelas deben aprobar un largo y difiícil curso de ingreso para poder cumplir el sueño de formar parte de la elite de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini o del Colegio Nacional de Buenos Aires.
Pero también estos alumnos son noticia por protagonizar incidentes como la semana pasada, cuando alumnos del Pellegrini -con el apoyo explícito y por acción de sus padres y docentes- impidieron el ingreso al colegio del nuevo rector, Juan Carlos Viegas, nombrado por el rector de la Universidad de Buenos Aires, insitutución de la que dependen ambos colegios.
Muchos de los estudiantes fueron tildados de soberbios e intolerantes por esa actitud. minutouno.com intentó desarrollar el perfil de estos adolescentes.
Los alumnos que concurren a estas escuelas son jóvenes interesados en el conocimiento, deseosos de aprender y superarse día a día, situación que los lleva muchas veces a discutir por una calificación, pero también son combativos y reaccionan ante lo que para ellos es una injusticia.
“Formamos adolescentes con capacidad de exigencia y conocedores de sus obligaciones y derechos. El alumno adquiere confianza en si mismo y hace que sea un chico demandante y todo esto conforma una personalidad transgresora con gran capacidad de expresarse”, dijo a minutouno.com Abraham Gak, ex rector del Pellegrini.
¿Por qué eligen estos colegios?
Ambos colegios son reconocidos por su excelencia académica y el nivel de enseñanza que brindan con programas curriculares muy completos, que en algunos casos utilizan bibliografía de la universidad. Pero también poseen una mirada sobre el adolescente en el que se prioriza su formación como ciudadano, poniendo el acento en la capacidad de trabajar en equipos.
“El colegio nos ofrece herramientas para pensar. Es una escuela en la que si estudiás, siempre te va a ir bien”, expresó Salomé, una alumna de segundo año del Pellegrini.
Pero a los chicos también los seduce la posibilidad de formar parte del Centro de Estudiantes de su escuela. En el Nacional de Buenos Aires, se elige presidente todos los años y cada división tiene su delgado que lee las propuestas en clase -solicitan 10 minutos a los profesores- para tratar los temas y luego votar. “Nos brinda la participación estudiantil para encontrar soluciones a diversos problemas que involucran al colegio como, por ejemplo, problemas edilicios”, comentó Juan, un alumno de tercer año de ese colegio.
Por iniciativa del anterior rector del Pellegrini, la currícula de primer y segundo año incluye la materia “Acción solidaria”, cuyo objetivo es que los chicos conozcan las diversas realidades sociales, colaborando con tareas de base con la gente de menores recursos.
Un largo camino para cumplir el sueño
Para ingresar a estos dos colegios los alumnos tienen que hacer un curso de ingreso que comienza en el mes de abril y finaliza en noviembre. Las clases se dictan los días sábados por la mañana –seis horas por jornada- y las materias que se cursan son Matemática, Lengua, Historia Argentina y Geografía y de cada asignatura rinden tres exámenes al cabo del año.
“La exigencia parte desde el ingreso. No entra el que quiere sino el que puede y es por eso que los chicos deben poner mucho esfuerzo para lograr ese objetivo” expresó Norma Hernández Blasco, docente de Francés de ambos establecimientos.
Sin embargo, la gran mayoría de los aspirantes se ven obligados a concurrir a institutos privados a los que asisten entre dos y tres veces por semana y por los que su padres abonan entre $250 y $400 mensuales para que sus hijos pueden estar entre los 450 afortunados que ingresarán a cada uno de los colegios por haber obtenido las notas más altas en las evaluaciones.
“El que finaliza el curso es alguien que quiere entrar y está dispuesto a hacer el esfuerzo porque la oferta es muy atractiva”, dijo Gak.
La decisión de comenzar el curso para ingresar suele ser compartida entre los chicos y sus padres. Muchas veces un hermano mayor que ya pasó por esa casa de estudios o un conocido que ya se graduó pueden ser los disparadores para intentar la hazaña de formar parte de los colegios más prestigiosos de la ciudad.
“Yo estuve tres meses hasta que convencí a mis padres para que me dejaran hacer el ingreso y realmente fue una lucha y no me arrepiento, aunque alguna vez pensé en abandonar. Pero cuando llegás y lo conocés ya no te queres ir”, comentó Fabiana, una alumna de segundo año del Pellegrini.
Entre el esfuerzo y la soberbia
La última semana, con motivo de la toma del Pellegrini por parte de los alumnos en desacuerdo con la designación del nuevo rector, muchos lectores de minutouno.com acusaron de soberbios y de creídos a estos adolescentes por la decisión de no permitir el ingreso de Juan Carlos Viegas al establecimiento. De alguna manera, contestaban así a los comentarios que subían a una nota de esos días los alumnos de ambos colegios que, en muchos casos, eran francamente despreciativos hacia sus críticos. Al mismo tiempo, algunos condiscipulos y ex alumnos decían sentirse sorprendidos, y hasta avergonzados, del tenor del algunos comentarios de los alumnos del "Colegio" y del "Pelle".
“Como en todas partes, algunos tienen con que creérselas y otros no. Ellos saben que están por encima de la media, se dan cuenta, no necesitan que nadie se los diga. Algunos son más soberbios, otros menos”, sostuvo Hernández Blasco.
Con esta opinión coincidió Maria Fernanda Parada, madre de un alumno de tercer año del "Pelle", quien justificó este tipo de conductas con el esfuerzo que los chicos tuvieron que hacer para ingresar a estos colegios. “Superiores no, pero son concientes que hicieron un esfuerzo que no todo el mundo elige hacer a los 12 años. Cuando uno se ha entrenado mucho para algo, eso te da un orgullo que de alguna manera te pone en un lugar diferente”, recalcó.
Los alumnos también tienen voz en esta polémica:"En Historia nos enseñan cosas que en la mayoría de otros colegios no sucede y tal vez si nos ponemos a hablar de eso puede haber gente que no entiende nada y piensan que nos la creemos", dijo Fabiana, alumna del Pellegrini.
Por su parte, Gak opinó que "es cierto que hay un agrande de los chicos, como si formaran parte de una elite”. Sin embargo, el ex rector aclaró que bajo su dirección se intentó transmitirle a los alumnos el compromiso social de este privilegio en la formación que tienen.
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