Como siempre pasa con los femicidas, buscan excusas o pretextos para matar. En Córdoba, un femicida encontró el argumento preciso.
A días de un fallo que lo condenara en un juicio por filiación, y lo obligaran a pagar la cuota alimentaria de la hija que no reconocía, el chacal actuó.
Fue brutal. Con la excusa de pagar la cuota, fue a buscar a la mujer, Paola, y la secuestró con su hija, Martina. A la mujer, la mató a puñaladas. A la nena, la lastimó.
Terminada la faena criminal, el asesino descartó a sus víctimas en una alcantarilla. La nena sobrevivió.
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Lo peor es lo que dejó el caso. Se supo ahora que apenas desaparecieron Paola y su hija, la hermana de Paola fue a hacer la denuncia, y la "ningunearon".
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Le dijeron que su hermana iba a volver, y que se había ido por su cuenta. No le prestaron atención a la denuncia. La bastardearon. La mujer terminó asesinada. Su hija se salvó por milagro.
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