La increíble historia del Kavanagh, el edificio que nació por el despecho de una mujer
¿Puede el mal de amores llegar a la arquitectura? ¿Es cierto que el que fuera el mayor edificio de Sudamérica nació de una revancha sentimental? Aquí la historia del “Kavanagh ”, la construcción del barrio de Retiro que condensa el despecho y amor propio de una legendaria mujer.
Pero la intención de la matriarca de los Anchorena era comprar un lote vacío que estaba justo enfrente a la iglesia, para construir su nueva mansión y que la parroquia quedara así anexada.
Pardojicamente, si hoy alguien quiere mirar de frente la actual basílica del Santísimo Sacramento, debe pararse en el pasaje "Corina Kavanagh"
Dispuesta a golpear donde más duele, cuentan que Corina Kavanagh redobló la apuesta y tras comprar el solar, ordenó al estudio de los arquitectos Sánchez, Lagos y de La Torre (célebre en la época) la construcción de un gran edificio con una sola intención: tapar completamente la visual de la iglesia desde muchos ángulos. Pero, y principalmente, desde los ventanales de la mansión de los Anchorena.
El terreno donde hoy se sitúa el Kavanagh pertenecía al hotel Plaza y, según el mito urbano, la mujer aprovechó un viaje de su archienemiga Anchorena para adelantarse a la compra del lugar.
Para lograr su cometido, cuentan que la mujer vendió tres estancias que poseía en Venado Tuerto. Tan sólo 14 meses demoró el levantamiento del edificio (entre el 1934 y el 1936), mole que, entre otros récords, ostenta el de haber poseído el primer aire acondicionado central de la Argentina. Su forma escalonada, además de seguir un estilo racionalista, responde también a las restricciones del Código de Edificación de aquel entonces que fue limitando su tamaño original.
Cuenta con 33 pisos y 113 departamentos de lujo (todos completamente distintos entre sí) donde, entre otras personalidades, viven el ex Ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, Joaquín Morales Solá y la diputada Alicia Castro. Con 3 ascensores, 5 entradas independientes, 5 escaleras, locales en la planta baja y estacionamiento, resultó una verdadera novedad para la época, que se vio sorprendida por cómo el inmenso lugar se nutría de una pileta, talleres de lavado y planchado, cámara frigorífica para pieles y alfombras, sistema telefónico central y depósitos de seguridad.
El objetivo fue estrictamente cumplido: hoy, desde el único lugar donde se puede ver la iglesia es el pasaje que corre el hotel Plaza y la torre, que se llama...Corina Kavanagh.
“Aún hoy no cuenta con portero eléctrico y hay que anunciarse como en un hotel”, cuenta a minutouno.com Diego Zigiotto, de la agencia Ayres Viaje, y a cargo de un reconocido tour urbano sobre las 100 curiosidades de Buenos Aires.
Para Zigiotto, que vive de contar los mitos porteños, el de Kavanangh fue “inflado” y no cree que la rivalidad entre las dos mujeres haya detonado su construcción. “Mercedes de Anchorena murió en 1920 y Corina Kavanangh ordenó la construcción en el 1934, si fue una revancha, estuvo bastante desfasada”.
Y entonces, ¿por qué la construcción de tan magno edificio en ese lugar? “Creo que fue casualidad, el terreno estaba libre y era ideal hacer una construcción en esa barranca", dice Zigiotto.
Claro que, a falta de certezas, más lindos son los mitos.
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