La Justicia rechazó un pedido de la destituida jueza porteña Rosa Parrilli para continuar cobrando su sueldo. Sin embargo, le concedió que mantenga su obra social por los problemas psiquiátricos y cardíacos que padece.
Según informó la agencia DyN, el juez en lo Contencioso Administrativo y Tributario porteño Guillermo Scheibler tomó la decisión fundado en “el deterioro de su estado de salud debido a diferentes problemas que padeció, lo que repercutió en su salud mental y le acarreó inconvenientes psicológicos y psiquiátricos”.
El magistrado explicó que “no puede perderse de vista que toda persona tiene reconocido su derecho a la salud de rango constitucional y que es deber del Estado garantizarlo”. Por este motivo, expresó que “la presente medida tiende a evitar los mayores daños que podrían producirse si no fuera otorgada”.
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Parrilli fue removida de su cargo y denunciada penalmente por haber insultado el 15 de septiembre del año pasado a las empleadas de tránsito Rocío Gómez y María Itatí Albe cuando fue a retirar su auto de la playa de infractores de la Avenida 9 de Julio.
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“Todas morochas, ni una rubia contratan”, gritó la entonces jueza a las empleadas, a las que calificó de “tontitas” y amenazó con encarcelar.
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