Las chicas sólo quieren divertirse, entre ellas
*Bailes sensuales, provocación y besos con sus amigas son algunas de las armas de la nueva artillería de seducción adolescente.
*¿Qué se esconde detrás de este juego? ¿Lo disfrutan realmente?
* minutouno.com trató de responder el mayor de los interrogantes: ¿Son o se hacen?
Es sábado y la noche es prometedora. Miles de adolescentes copan bares y boliches de la ciudad con un objetivo, conocer a otros. Sin embargo no todo parece tan fácil en los tiempos que corren donde al ritmo de “las nenas con las nenas” y “los nenes con los nenes” es común ver bailar, seducir y hasta darse piquitos con personas del mismo sexo. Las chicas sólo quieren divertirse, pero entre ellas. La pregunta es simple, obvia, sencilla y trillada. Pero sirve a la ocasión: ¿son o se hacen?
Para algunos, el contacto cercano con el mismo género forma parte del descubrimiento sexual de los adolescentes y la necesidad de poner al máximo su experiencia de introspección. Aunque, en muchos no se puede ser tan radicales.
“No es algo característico de la adolescencia en si misma, sino de la juventud de ahora. En principio muestra la manera de posicionarse de la mujer del hoy frente al sexo, las chicas disfrutan mostrándose desenfadadas y desinhibidas porque antes estaban muy condicionadas por la represión”, explicó el sexólogo Ezequiel López Peralta.
Los límites y su trasgresión también son otro punto inquietante, mejor dicho estimulante, de estos encuentros cercanos “pero sin ningún tipo” de las jovencitas.
Quizás la clave se encuentre en estas ocho letras: histeria. El término que actualmente tiene usos ambivalentes pero en que cuyo origen servía para referirse a las enfermedades femeninas a las que no les encontraban explicación y, por eso, se les atribuía la sequedad del útero, un mal que además provocaba desajustes psicológicos.
“La histeria es provocar sin que pase nada o que le haga creer al otro que va a pasar. Y todo queda en un gustar por gustar”, sostuvo la psicóloga Beatriz Goldberg para quien los adolescentes suelen disfrutar del coqueteo en exceso pero “les cuesta llegar a la acción”.
Igualmente el hecho de pararse sobre la vidriera del "miráme y no me toques" es un fenómeno multicausal y muchas veces no es obra de la especulación. Suele pasarle a “lolitas” que se desarrollan tempranamente y aunque su cuerpo despierta atracción este mensaje no se condice con una mentalidad aún infantil.
Karina (21) considera que la maniobra apunta a llamar la atención y probar lo nuevo. Auque en el fondo “solo lo hacemos para gustarle a los hombres por medio de esa situación que, sabemos, les agrada”.
Por su parte Leticia (22) nunca lo hizo pero supone, por lo que percibe de sus amigas que sí lo experimentan, que solo se trata de calentar.
Así para la autora de Tengo un adolescente en casa, ¿qué hago? "es una actitud sólo para llamar la atención y que la gente entre en duda”.
Lobos o corderitos
Sin embargo no todo lo que brilla es oro, ni todo lo que provoca concreta. Para López Peralta, pionero en talleres de seducción en nuestro país “la carga sexual oculta miedo. Por un lado provocan con besos y toqueteos pero muy pocas veces asumen lo que generan”.
¿Los motivos? “La falta de madurez les impide hacerse cargo de eso y no pueden concretar. Son conductas que se hacen cuando hay un hombre mirando, pero no en la intimidad”. “Obvio que no lo vamos a hacer a la tarde mientras comemos bizcochitos”, sostuvo Daniela, que con sus 18, es una de las habitué de esta práctica. “Si bien en uno le puede gustar, no apunta a erotizarse con otra mujer sino al hombre que esta mirando”, concluyó López Peralta.
Paula (19) dice que "que las chicas nos damos "piquitos" para experimentar cosas nuevas. Tiene una finalidad que para mi es que las que no se animan a darle un beso a un chico lo pueden experimentar primero con una amiga".
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