Las emprendedoras son jóvenes, necesitadas e insatisfechas

Sociedad

*Un informe reciente demuestra que la brecha entre mujeres y hombres que están al frente de negocios se está achicando.
*Las “jefas” se hacen cargo de más de una tercera parte de la actividad empresarial mundial.
*Aquí un perfil de la nueva mujer emprendedora.

Un poco más de la tercera parte de los emprendedores del mundo son mujeres, según revela el último informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM). El Informe 2006 sobre Mujeres y Emprendimiento, incluye una base de datos de cuarenta países, entre los que se encuentra Argentina. El número de mujeres emprendedoras ha crecido a nivel mundial y, muy especialmente, en los países más pobres. Todo indica que la brecha entre hombres y mujeres se ha reducido notablemente con respecto a años anteriores.
 
El estudio ofrece una evaluación nacional-cruzada de la actividad empresarial de las mujeres a través de los cinco continentes. Analiza el contexto y las características claves de los emprendimientos femeninos y cómo difieren con respecto al de los hombres. El GEM distingue dos tipos de categorías empresariales: las empresas en estado-incipiente y las establecidas. Las que no superan los 42 meses de actividad se incluyen en la primera categoría y el resto forma parte de las constituidas.


 El número de mujeres emprendedoras ha crecido a nivel mundial y, muy especialmente, en los países más pobres.    

La pobreza marca el rumbo



Las mujeres pertenecientes a los países con un nivel de ingresos bajo/medio -por ejemplo Rusia y Filipinas-, presentaron el mayor crecimiento de la actividad empresarial en estado-incipiente  (39.3 por ciento y 22.5 por ciento), mientras que países con un poder adquisitivo alto -tales como Bélgica y Suecia- reportaron los más bajos índices (1.0 por ciento y 2.3 por ciento). Una situación similar existe con las empresas establecidas.



Rusia es el único país donde el índice de emprendimiento femenino con empresas en estado-incipiente, es significativamente mayor que el de los hombres. Para tranquilidad del sexo masculino, por el momento, en ningún país del mundo las mujeres superan a los hombres en la propiedad de empresas establecidas. El hecho de que las mujeres sean menos optimistas y más inseguras que los hombres emprendedores, puede ser el factor que mantiene ese predominio.

Otro dato de interés es que, globalmente, la actividad empresarial es más alta entre las mujeres que tienen un trabajo asalariado, ya sea de medio-tiempo o jornada completa. Esto sugiere que el trabajo provee acceso a recursos, capital social e ideas que pueden colaborar a instalar un emprendimiento comercial. De esta forma, la experiencia laboral proporciona a las más pobres y menos educadas, una valiosa plataforma para dar  el gran salto en los negocios.


    Para tranquilidad del sexo masculino, por el momento, en ningún país del mundo las mujeres superan a los hombres en la propiedad de empresas establecidas. 

En cuanto a la educación, en promedio, las mujeres emprendedoras de los países de alto poder adquisitivo tienen un mejor nivel de educación que aquellas de países de menor ingreso. Más de dos tercios de ellas tienen el secundario y una tercera parte poseen nivel universitario.


El promedio de edad entre las mujeres emprendedoras de los países de menores ingresos, es de 25 a 34 años en los negocios nacientes y de 35 a 44 años en los consolidados. La investigación señala que el factor determinante es la “necesidad”. La mujer se siente obligada a iniciar un nuevo emprendimiento, ya sea por falta de oportunidad laboral o bien porque no le satisface el trabajo que tiene. Según el informe, Argentina es un fiel reflejo de ese factor.

Nuestro país midió 10,2 por ciento en actividad empresarial en estado-incipiente; revirtiendo una declinación que fue del 19,7 por ciento en el 2003 a 9,9 por ciento en el 2005. “Mientras que la actividad basada en la necesidad es alta comparada con países que tienen un nivel similar de total actividad de emprendimientos en estado-incipiente —por ejemplo Estados Unidos, Canadá y Australia—, ésta es relativamente baja comparada con otros países de Latinoamérica, por ejemplo el 50 por ciento en Brasil,” afirmó la profesora Silvia Torres Carbonell, informante de Argentina para el GEM. 


 


A preparase, entonces, porque las "jefas" y dueñas vienen ganando terreno en las empresas.

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