¡Lo que faltaba! El rubro 59 se incorporó a la televisión abierta

Sociedad

Bajo el rubro 59, los diarios de la argentina incorporaron, después de mucho debate, publicidad de prostitución y otro tipos de servicios sexuales.



Al principio, esto irritó a algunas mentes poco abiertas a entender que los diarios no pueden desconocer un servicio requerido por el mundo desde tiempos remotos.



De a poco, relegadas columnas de clasificados comenzaron a ofrecer gatitas mimosas dispuestas a hacerlo "con o sin globito" y "colegialas" prontas para el ejercicio de las fantasías sexuales de los señores mayores al término de sus clases de tercer año.


Con el tiempo también avanzaron los travestis, como para que las fantasias no tuvieran limite.
Y como todas las costumbres comenzaron siendo vicios, el rubro 59 quedó definitivamente instalado en la prensa argentina sin que nadie se asustara demasiado.

Pero hay novedades: desde ayer, el rubro 59 se instaló también en la tv abierta, pero no bajo la forma de un aviso clasificado, sino gracias al apoyo de Jorge Guinzburg en su programa “Mañanas informales”.



En ese espacio ( tengamos en cuenta que es de mañana, y que los chicos que concurren al turno tarde miran la tele), la señora Silvia Suller, sin filtro y sin anestesia, confesó lo que todos ya saben: que vive de la prostitución. Pero como la televisión es servicio, agregó, obviamente, el precio de dichas prestaciones: 3000 pesos la hora. Faltó dar el teléfono para contrataciones directas, pero todos saben que el número no es demasiado difícil de conseguir, ya que la señora Suller suele oficiar de recepcionista en el cabaret Cocodrilo. Cualquier cliente que se acerque a dicho establecimiento puede obtener más datos sobre contrataciones  y/o prestaciones extra. Todo es conversable mientras se respete la tarifa.

Es cierto que los límites se han corrido. Es cierto que nadie se espanta por nada. Pero también es cierto que utilizar la mañana de un canal familiar para promocionar las actividades de una prostituta con su precio incluido, suena por lo menos raro y un poquito asqueroso.



La señora Silvia Suller es un personaje imprevisible que no filtra demasiado lo que piensa, no hay reflexión entre lo que sale de su cabeza y sale por su boca. Por eso, hubiera sido conveniente que Guinzburg pidiera perdón a la audiencia porque llegar a la promoción lisa y llana de la prostitución con precio incluido merece por lo menos una disculpa.

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