Logró que Videla no sea padrino y ahora pide ser ahijado de los Kirchner
Se trata del joven hijo de desaparecidos que consiguió que la Iglesia anulara su bautismo.
Gastón Castillo, el séptimo hijo varón de un desaparecido que logró que la Iglesia Católica anulara su bautismo por haber sido apadrinado por el dictador Jorge Videla, pidió hoy que la presidente Cristina Fernandez de Kirchner o su marido, Néstor Kirchner, sean sus nuevos padrinos bautismales.
“Quisiera que mis nuevos padrinos sean la presidenta o Néstor Kirchner, porque son personas comprometidas con los derechos humanos y la lucha por la memoria y justicia por 30 mil compañeros detenidos desaparecidos”, dijo el joven a través de un comunicado.
Gastón, que ahora tiene 33 años, nació en mayo de 1977, cuatro meses después del secuestro y desaparición de su padre, Roberto Castillo. En diciembre de ese año fue bautizado en la parroquia de la Inamcualda Concepción de la diócesis de Lomas de Zamora, con el padrinazgo del dictador Videla.
El lunes pasado, el joven fue notificado de que el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, aceptaba su pedido de dejar sin efecto el padrinazgo de Videla en los sacramentos bautismales.
La anulación se realizó según un procedimiento del derecho canónico que permite que, según su expreso deseo, el joven siga siendo miembro de la Iglesia Católica Romana, pero eliminando la partida del bautismo original y reponiéndola “con el nombre y apellido del padrino que indique el presentado”, según expresó Bergoglio.
La respuesta del joven no se hizo esperar y solicitó que, en caso de que no haya impedimento para que sea una mujer, quiere ser ahijado de la presidenta Cristina Fernández. Si no fuera posible, pidió ser apadrinado por el ex presidente Néstor Kirchner.
La familia de Gastón recuperó el año pasado los restos identificados de su padre, hallados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en una tumba, enterrado como NN en el cementerio de Avellaneda.
El abogado Hernán Jaureguiber, patrocinante de Castillo en la tramitación ante las autoridades de la Iglesia, destacó la ruptura de “aquel vínculo sacro que unía al hijo de la víctima con el verdugo".
"Tal vez sea un símbolo más de aquello que estamos deshaciendo los argentinos”, remarcó el letrado.
Castillo hizo el pedido de anulación del bautizo tras celebrar el funeral de su padre, después de 30 años de espera. Ahora, el joven y su familia aguardarán la aceptación eclesial de sus nuevos padrinos designados.
“Gastón espera que esta designación sea una oportunidad para emprender un sano vínculo espiritual, además de congruente con un país en paz, con justicia y con memoria”, expresó Jaureguiber.
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