Los animales salvajes invaden las ciudades norteamericanas
*La urbanización de animales silvestres es un fenómeno cada vez más frecuente en Estados Unidos.
*Los animalitos quieren recuperar su territorio en las grandes ciudades.
Si una nueva misión norteamericana decidiera poner pie en la Luna, seguramente el nombre del módulo lunar no sería Eagle (águila) sino Hawk (halcón). Y quién sabe si los ciudadanos no se arriesgarían a reemplazar al “águila de cabeza blanca” en su Sello Oficial, en los dólares o como Ave Nacional por un halcón de cola roja. ¿Por qué? Muy simple, si hay un animalito salvaje que ha alcanzado popularidad en el país del norte, no es precisamente un águila sino un halcón con nombre y apellido: Pale Male.
Pero, más allá de la notoriedad que cobró su caso y que aún se mantiene desde principios de la década del ´90, todo indica que la inesperada aparición de este halcón -en pleno edificio del 927 Fifth Avenue de Manhattan- fue signo de un extraño fenómeno que se viene repitiendo y con otras especies: la invasión urbana de animales salvajes.
Un interesante seguimiento de casos hecho por Pablo Pardo -corresponsal de El Mundo en Washington-, llama a la reflexión y deja planteada una gran intriga que los especialistas deberán resolver.
Además de otros halcones que se han adueñado de las cornisas de los edificios del Central Park, cada tanto la audacia de los coyotes también pone en jaque a los neoyorquinos. El último coyote fue noticia en marzo del año pasado y su captura llevó dos días. Tiempo suficiente para que sus captores -personal del Departamento de Parques- se hayan encariñado y lo bautizaran con el nombre Hal. Según Adrian Benepe, el comisionado de parques, el animalito probablemente llegó a la ciudad desde el condado Westchester y nadando por el río Harlem.
En Washington, los mapaches se atreven a mucho más que a escudriñar en los tachos de basura en busca de comida. Hace pocos meses, uno de estos intrusos se atrevió a ingresar al estacionamiento de un Banco burlando todos los sistemas de seguridad. Los venados y gansos también son visitantes frecuentes que mantienen en alerta continua al Departamento de Control de Animales.
En el noroeste, los alces se han convertido en una amenaza en las rutas y los accidentes automovilísticos se han multiplicado por sus incursiones.
Cuando se trata de visitas peligrosas o menos amigables, los pumas y los aligatores -una especie de pequeño cocodrilo- son los más temidos. Si bien son poco frecuentes las muertes de personas por ataques de animales salvajes, el dramático caso de un ciclista que fue víctima mortal de la fiereza de un felino despertó preocupación.
Como bien señala Pardo “En todo Estados Unidos los animales se están urbanizando. Pero a medida que aumenta la frecuencia de los encuentros entre seres humanos y animales, el riesgo se hace mayor. Porque la gente de las ciudades -o de los suburbios- no tiene ni idea de qué hacer cuando se encuentra con un animal salvaje. Y el animal, a menudo, tampoco.”
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