Los hombres-libro resisten

Sociedad

*En España, muchos ya aprenden textos de memoria para transmitirlos oralmente.

*Se proponen resistir a la tendencia que dificulta el acceso a la lectura.

*¿Idea genial o puro esnobismo?

En su libro Fahrenheit 451, el escritor de ciencia ficción Ray Bradbury describe un mundo en el que no hay libros. En la ficción, a pesar de que los bomberos se dedican a quemarlos, la resistencia organiza un plan y miles de personas aprenden de memoria los contenidos, formando verdaderas bibliotecas ambulantes.

Llevando a la práctica la propuesta de Bradbury, el Proyecto español Fahrenheit 451 busca que la gente ande por ahí recitando libros en voz alta. La propuesta consiste en aprender de memoria el fragmento de una obra para transmitirlo oralmente a la primera oportunidad que se presente.


El proyecto también incluye la idea de niños-libro. Muchos de ellos ya están transmitiendo oralmente libros a sus amigos y compañeros.


    El Proyecto español Fahrenheit 451 busca que la gente ande por ahí recitando libros en voz alta. La propuesta consiste en aprender de memoria el fragmento de una obra para transmitirlo oralmente a la primera oportunidad que se presente.

La actriz y narradora Ana Padovani –casi una persona-biblioteca de nuestro país-, dice que el proyecto es muy interesante y que, gracias a sus frecuentes viajes de trabajo a España, piensa importarlo a la Argentina. “La idea de las personas-libro es muy buena y, además, divertida. Es una manera de acercar a la gente a la literatura y de generar un trabajo colectivo, porque hay libros que requieren más de una memoria. El Quijote, por ejemplo, es un texto que van aprendiendo por capítulos distintos narradores y le dan una unidad entre todos”, comenta la actriz.

En la página del Proyecto Fahrenheit 451 se propone crear un vínculo entre todas las personas libro y armar una organización para resistir frente a la tendencia que dificulta el acceso a la lectura.

“Creo que la idea de ser una persona-libro no se relaciona con el esnobismo sino con un disfrute personal. Aunque por ahora no sea una verdadera resistencia, porque el mundo de Fahrenheit 451 no existe, nunca se sabe qué puede pasar…”, previene Padovani.

Desde la Asociación, sostienen: “Esta manera de defender los libros es un gesto para señalar el error que supone la destrucción de las bibliotecas, ya sea la de Don Quijote, la de Sarajevo o la de Bagdad, porque quien quema libros termina tarde o temprano por matar personas”.

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