Los padres primerizos esperan su día con ansiedad y alegría

Sociedad


  • El próximo domingo, algunos hombres dejarán su rótulo de “hijos” para comenzar a celebrar el de “padres”.
  • A poco de festejar su primer día como tales, comparten junto a minutouno.com las inquietudes y la alegría de tener un bebé.

Gracias a que a Sonora Smart Dodd se le ocurrió honrar a su padre, un veterano de la guerra civil que enviudó cuando su esposa murió en el parto del sexto hijo y se hizo cargo de la crianza de los niños, desde 1910 se festeja el día del padre en Estados Unidos.

De inmediato, muchos países latinoamericanos, incluida la Argentina,  y del resto del mundo, adoptaron la celebración para honrar a todos los hombres que cumplen ese rol. Así es como abuelos, padrastros y padres festejan este día con sus familias.

Para algunos, es una de las tantas fechas comerciales, otros viven con alegría el hecho de compartir un año más junto a sus hijos, y para otros tantos, el próximo domingo será muy especial. Ellos son los padres primerizos, esos hombres que desde el preciso momento en que la famosa rayita del test de embarazo marcó dos tiritas, comenzaron a vivir su flamante paternidad.


 


El día del padre se festeja desde 1910 en Estados Unios. Costumbre que enseguida adoptaron muchos países del mundo.     

"No me lo esperaba porque fue el primer mes que intentábamos. Pero ella tenía un atrazo y se hizo el test. Lo dejamos un ratito y fuimos juntos a verlo. ¡Tenía dos rayitas de positivo! Me puse contento pero no sabía qué hacer y me dio un poco de miedo porque sabía que nuestras vidas estaban por cambiar para siempre", contó Fernando Juri (33), quien espera el nacimiento de Felicitas para mediados de septiembre.



Otra fue la experiencia de Ángel (33) “Fue muy gracioso, me enteré por teléfono en Estados Unidos. Había viajado para hacer un curso. Lo veníamos buscando hacía unos dos o tres meses y fue una noticia lindísima. Me hubiese encantado estar con mi mujer en ese momento”, recordó a minutouno.com el padre de Máximo, de nueve meses.

La experiencia de “estar embarazados”

Las mujeres suelen despotricar en contra de los hombres porque no tienen que depilarse, pasar por un parto, gastar fortunas en la peluquería o padecer la menstruación, entre otros males. Sin embargo, es frecuente escucharlas hablar sobre la dicha y la experiencia inigualable de llevar en el vientre a su bebé.


 


Pero sus parejas no se quedan atrás. Están quienes se mimetizan con las sensaciones de sus mujeres y los que viven el embarazo de una forma muy alegre. “Los primeros tres meses tuvo muchas nauseas, pero ahora está mejor”, apuntó Ariel (28), quien comparte con su esposa el séptimo mes de espera para el nacimiento de Sofía.


 


Por su parte, Ángel comentó que, en su caso, el embarazo fue muy bueno y que le sacaba fotos a la panza todo el tiempo. Pero hasta que su hijo vino al mundo y comprobó que estaba sano, no se quedó tranquilo.


 


Cuando llega el bebé, todo cambia. Se resignan salidas y cambian los valores de los padres. A partir de ahí, los hijos están ante todo.     

Participar de las ecografías también es algo que les resulta placentereo. "Me gustó ver al bebé y escuchar su corazoncito. Pero sé que lo más fuerte está por venir. Mientras esté dentro de la mami, la vida sigue casi igual. Lo que cambia son los planes", señaló Fernando.



Menos salidas y más tiempo en familia

Sin duda, la llegada al mundo de un bebé modifica la rutina diaria de la pareja. Después de nueve meses de espera, se enfrentan a la realidad de ser padres. Hasta ese momento, sólo habían podido sentir las patadas y verlo a través de una ecografía. Pero ahora, el nene llora, tiene hambre, no quiere dormir y se hace caca. Sin embargo, el placer de compartir las pequeñas cosas de la vida con ellos hace que todo se justifique, inclusive resignar un trabajo para disponer de mayor tiempo libre.

Eso es lo que hicieron Ángel y su esposa después de la llegada de Máximo. “Decidimos que ella no trabajaría más, por lo menos hasta que el nene no tenga la edad para ir al jardín. Y yo renuncié a uno de mis dos trabajos porque llegaba muy tarde a casa y me estaba perdiendo todo el crecimiento, lo mejor del bebé”, explicó.

Ser padres, también implica modificar otros hábitos como las salidas. “Va a cambiar todo, estoy dispuesto a cuidar a la nena y resignar cosas por ella si es necesario”, se sinceró Ariel, quien se mostró muy expectante por el nacimiento de su hija. “Estoy ansioso por verle su carita, me la imagino parecida a la madre”, resumió el joven que trabaja en una productora.

Un día particular


 


Como es costumbre, los padres primerizos planean festejar su día en familia. "Lo estoy viviendo con mucha expectativa ya que la emoción va por duplicado: para mi papá será también su primer día del abuelo", comentó Ángel.


 


Aunque algunos como Ariel, que todavía aguarda la llegada de su hija, prefieren disfrutar del último día del padre exclusivamente como hijos. "Teóricamente, todavía no voy a ser papá, así que todavía pienso ésta fecha como hijo", finalizó.

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