Los sitios insólitos que eligen los argentinos para tener sexo
*Para salir de la rutina en pareja no hace falta tomarse un avión a una isla del Caribe o implementar juegos sexuales. Con hacer el amor en un espacio público alcanza y sobra.
*La mayoría juegan con la adrenalina de ser descubiertos. Conocé los lugares más extraños para tener sexo.
* Votá en la encuesta.
Adrenalina, miedo a ser descubierto y trasgresión son algunas de las sensaciones que rondan en torno a mantener relaciones sexuales en lugares insólitos que se alejan de la intimidad de un dormitorio. Es que en materia de sexo, el morbo que acompaña al contexto muchas veces poco tiene que ver con la comodidad y el confort.
Así, mientras que en invierno, los cines, un cajero automático, baños públicos, ascensores, escaleras o probadores de un local de ropa encajan a la perfección para tener un encuentro sexual distinto, cuando se viene el calorcito, la playa, una plaza, el mar o la pileta son lugares ideales.
De todas maneras, tener un encuentro sexual en sitios insólitos no se limita a los más jóvenes sino que también es practicado por las parejas estables como antídoto al aburrimiento y la repetición. “Nosotros los sexólogos recomendamos un contexto distinto para no caer siempre en lo mismo. Lugares donde pueden recuperar la adrenalina y alimentar la pasión”, apuntó Helien.
El clásico del auto
Es frecuente que los autos se conviertan en la extensión del dueño y por qué no de su habitación o de su casa. En materia de fantasías sexuales, es una de las opciones más implementadas pero no por eso menos atrevidas para escapar de las 4 paredes de una habitación.
Siempre aparece un lugar oscuro en el camino que levanta la temperatura. “Habíamos ido a comer a la playita de Olivos y cuando subimos al auto para volver a casa empezamos a apretar y una cosa llevó a la otra. Me gustó pero estaba incómoda y nerviosa porque alguien nos viera. Había una pareja que estaba parada al lado del auto. Igual teníamos vidrios negros, sino no lo hubiera hecho ni loca”, comentó Nadia (22).
Otros como Mariano (27), encuentran en su vehículo un lugar seguro, barato y cómodo para estar con su chica. “Siempre salimos con mi auto y cuando no hay plata lo hacemos ahí. Para nosotros es lo más común del mundo", argumentó.
Los baños públicos
Que levante la mano el que nunca en su vida fantaseó con tener sexo en un baño. Podría decirse que hacerlo allí es un clásico dentro de lo fuera de lo común. “Lo hice con mi ex novia en el baño de un bar y estuvo muy bueno y muy corto también. Pero fue muy divertido, jugar con el ‘shhhhhh’ era muy copado. Entró una mina y seguimos como si nada pero en silencio y a los 10 minutos salimos e hicimos como si nada”, contó Ezequiel (24)
La experiencia de Juliana (20) fue similar pero tuvo su propio toque de distinción y rareza. La chica contó que tuvo sexo con su novio en el baño para discapacitados de una casa de comidas rápidas. “Volvíamos de la costa con mis viejos y mi novio y paramos a comer. Mientras ellos hacían el pedido nos hicimos los boludos y tuvimos un rapidito. Fue genial jugar con el riesgo de que nos encuentren”.
El mito de la playa
Dentro de las fantasías sexuales, la idea de hacer el amor al aire libre también es una de las más imaginadas y a la vez llevadas a la práctica. La emoción del campo abierto bajo el sol, la lluvia o las estrellas genera desde el romanticismo hasta la más loca excitación.
Algunos como Natalia (32) lo vivieron como un episodio tierno. “Fue en la playa, pero más que insólito diría que fue romántico. Llevamos una frazada para acostarnos y velitas”, recordó la chica.
Y otros como Juan (25) no quieren saber más nada con el asunto. “De cómodo no tuvo nada. Fue una de las peores experiencias de mi vida. Aparte de que era de noche y hacía un frío tremendo, había un viento huracanado por lo que terminamos con 5 kilos de arena en la boca cada uno”, contó el estudiante.
La adrenalina del ascensor y de la escalera
Vivir en un edificio se presta a imaginar y querer concretar escenas de sexo con el compañero de turno o por qué no con un vecino o vecina que se sume al juego. El descanso de la escalera o el ascensor son los escondites preferidos.
“Estaba en un boliche con un pibe que veía seguido y se dio la onda de ir a su casa. Cuando subimos al ascensor no pudimos contenernos y lo hicimos ahí. Después también estuvimos juntos en el departamento pero ese fue un pre bárbaro”, comentó Carolina (23).
Ya conociste las historias de sexo en lugares insólitos de otros. Ahora contanos vos dónde fue el lugar más extraño o fuera de la rutina donde hiciste el amor. Participá de la encuesta y dejanos tu comentario.
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