Los testigos "protegidos" que la justicia no protege para nada... 

Sociedad

*La vida del narco sobreviviente de la matanza en Unicenter corre serio peligro.
*Conocé la supuesta "hoja de ruta secreta" y las grietas del sistema de testigos protegidos

Se supone que una persona guarecida bajo el sistema que se conoce como “Testigo Protegido” debería estar resguardado por el Estado en todas las facetas de su estadía testimonial a través de la Justicia. Se supone, pero nada mas que eso.



Julián Jiménez Jaramillo era el chofer (¿y el entregador...?) de Héctor Duque Cevallos (“Monoteto”)  y Jorge Quinteros Gartner la noche en que fueron asesinados por un par de sicarios en el estacionamiento del Unicenter de Martínez.



Sea cierto o imaginación de los testigos presenciales que Jaramillo hizo señales de luces a la moto que transportaba a los asesinos de los colombianos, lo cierto es que el sobreviviente de esa trágica jornada se arrojó a los brazos del primer policía que se puso en su camino y a poco de declarar en sede judicial solicitó ingresar en el programa conocido como del testigo protegido.  Aunque la existencia de varios programas de este tipo que se superponen unos a otros de acuerdo a la juridicción hacen algo engorroso el asunto, en definitiva de lo que se trata es de proteger la integridad física de los testigos que pueden proporcionar datos de relevancia a la justicia que permita desbaratar organizaciones criminales.



El tema de Unicenter quedó algo eclipsado semanas después debido al triple crimen de General Rodríguez. Ambos hechos fueron ligados al hacerse público la existencia de carteles de narcotraficantes mexicanos y colombianos operando en la Argentina, pero la masacre de los jóvenes empresarios ocupó a partir de allí las principales tapas informativas.



Nada se supo sobre la declaración judicial de Jiménez Jaramillo, aunque insólitamente y por tratarse de una persona a la cual el Estado debería resguardar, ahora se conoce en varios ámbitos de seguridad la hoja de ruta que siguió el sobreviviente de Unicenter.



Evidentemente el sistema de protección al testigo presenta semejante fragilidad y grietas por donde se cuela la información, que seguramente si alguien quisiera ubicar el paradero de este personaje lo podría averiguar sin demasiado recelo y de ahí en más la vida del testigo queda a merced de la gracia Divina, pero no de los hombres que lo debieran proteger.

Minutouno.com tuvo acceso a la hoja de ruta de este colombiano y si ahora publicamos parte de la misma, es porque ya está en boca de muchísimas personas y el riesgo que corre la vida de Jaramillo amerita que algún funcionario tome cartas en el asunto porque después será tarde para lágrimas.



Según la información a la que tuvo acceso este portal, el joven colombiano fue trasladado primero a la localidad de Mar Chiquita, donde lo tuvieron encerrado en una casa próxima a la costa por unas semanas. Posteriormente, Jaramillo anduvo por otros sitios del Partido de la Costa hasta que fue trasladado a un hotel bastante humilde cercano a la Estación de Trenes de La Plata.


Con un despliegue de personal inusitado (porque llama demasiado la atención), el último paradero del colombiano es un departamento a tres cuadras de una importante sede ministerial del gobierno argentino. Y si no seguimos apuntando la hoja de ruta de Jaramillo es para no darles las coordenadas a quienes pueden estar buscándolo y no precisamente para reportearlo.

Lo trágico de este asunto es que si los testigos protegidos quedan tan fácilmente expuestos a que cualquiera conozca su paradero, nadie confiará más en declarar frente a la justicia ni aunque le garanticen –por llamarlo de alguna forma- protección Estatal frente al crimen organizado.

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