Los "tests" de Orientación Vocacional son puro mito

Sociedad

* Lejos del furor por los tests vivido en otra época hoy la Orientación Vocacional se transformó en un proceso en el que cada uno debe trabajar su proyecto de vida.
* Los especialistas afirman que no es bueno esperar el resultado del test como una respuesta mágica.

“La Orientación Vocacional tuvo etapas. En los primeros tiempos, antes de que avanzaran las carreras de psicología y psicopedagogía, se le daba una gran importancia a los tests y a la medición y parecía que así se determinaba la carrera que más le convenía a cada persona”, explica a minutouno.com Marina Müller, doctora en Psicología y directora científica de la revista Aprendizaje Hoy.

A pesar de que esto cambió hace décadas, muchos siguen pidiendo Orientación Vocacional para ver “qué les da el test”, una pérdida de tiempo y de dinero.

“Desde los años ‘60 predomina la estrategia clínica en Orientación Vocacional, que apunta a conocer la originalidad de cada ser humano para poder realizar un proyecto de vida – dice Müller -. Se trata de acompañar a la persona para que se conozca a sí misma y también para que tenga un panorama de las opciones que tiene a su alcance para concretar sus expectativas”.

Marina Müller es contundente: “Los tests no son de ninguna manera el punto central de un proceso de Orientación Vocacional. Esto quedó como un mito en el imaginario popular, se supone que existe una forma fácil y rápida para tomar una decisión que realmente requiere tiempo y reflexión”. Para la especialista, esta expectativa falsa se relaciona con una característica de la época: la búsqueda de la inmediatez y de las “recetas” que esperan resolver todo mágicamente. “Obviamente, es mucho más complejo pensar que uno es el protagonista de su vida y que tiene que construir su proyecto sin pensar en que hacerse un test va a solucionarle el problema”,  plantea.


"Las técnicas son sólo herramientas para ayudar a la persona  a conocerse más, pero no hay que llegar a la elección por el resultado de un test", dice Marina Müller.


“Las técnicas – a las que a veces la gente llama, genéricamente, ‘tests’- son una herramienta más en el proceso de orientación y sirven para ayudar a la persona a conocerse, pero el recorrido en última instancia lo tiene que hacer por sí misma para llegar a la decisión desde su elección y no desde el resultado de un test”, advierte la especialista.


 


“En estos últimos tiempos, con los cambios de las condiciones laborales, la dificultad de inserción en el mercado y la gran oferta de carreras, hay que ayudar a la persona a tomar conciencia de sus propias condiciones y de las condiciones del contexto. La situación económica y la realidad del campo laboral no pueden quedar fuera de un proceso de orientación”, afirma la psicóloga.

A los procesos de Orientación Vocacional hoy recurren tanto los jóvenes que terminan el secundario como los adultos que desean cambiar de trabajo o que descubren que el camino que eligieron en un momento, tiempo después no coincide con lo que esperaban. Los estudiantes universitarios que recorrieron varias carreras y siguen confundidos, sin saber exactamente qué quieren hacer, también vuelven para una re-orientación vocacional-laboral.

“Es muy distinto tomar una decisión en soledad que hacerlo acompañado de un profesional especialmente preparado”, advierte Müller y propone revisar los deseos y temores en relación a la elección. “Es importante tener claro que lo que se elija siempre va a ser una opción abierta, revisable. Está el fantasma de que la carrera tiene que ser una opción para toda la vida, pero no es así, hay que aceptar que uno puede ir cambiando y también que pueden surgir imprevistos que afecten el proyecto de vida inicial.”, dice la psicóloga.

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