Una mujer denunció mala praxis de su cirujano plástico

Sociedad

La paciente quiso solucionar un problema y terminó con su vida en peligro por la mala praxis del médico, que está acusado por la muerte de dos mujeres más.

Fernanda es la paciente más reciente en sufrir en manos del cirujano Roberto López, acusado por dos familias por la muerte de dos mujeres a causa de mala praxis. La mujer reveló este viernes que tendrá que pasar por el quirófano nuevamente a causa de un granuloma en el abdomen, una lesión que le quedó por la operación fallida.

El objetivo de Fernanda al entrar al quirófano de la clínica Montserrat el 30 de marzo pasado era borrar de su abdomen la cicatriz que le quedó de una cesárea de hace 26 años, cuando, después de un embarazo complicado, nació una de las dos gemelas que inicialmente esperaba.

"Empecé a buscar en las redes sociales, investigué cómo sacarme la cicatriz que me atormentaba. Empecé a seguir a este cirujano, Roberto López, en las redes, y decía que se especializaba en abdómenes difíciles. Entonces lo contacté, hice una cita con su secretaria. Me recibió él, me dijo que era una simpre cirugía, que iba a quedar bien, sólo una línea debajo del abdomen, finita, que con la bombacha se iba a tapar", relató la mujer en C5N.

Fernanda reconoció que el médico en cuestión, Roberto López, la "compró" con su discurso de que "no era una operación de riesgo, y que el mismo día iba a estar bien" y en condiciones de irse a su casa.

Pero desde el primer momento del post operatorio fue un calvario: para empezar, Fernanda tardó cuatro horas más de lo previsto en despertar de la anestesia. Luego el médico se tomó apenas media hora para evaluarla y la dio de alta.

"Tenía dos drenajes, apenas podía caminar, me faltaba el aire, estaba mareada, confundida. Fue un martes. El domingo tenía la primera consulta con él en el Instituto del Quemado", recordó la mujer, que terminaría por ver al médico semanalmente durante dos meses en esa dependencia.

cirujano mala praxis

Fernanda se convirtió en rehén de Roberto López porque el médico cirujano, que está acusado por mala praxis y abandono de persona en la muerte de Soledad Vargas y de otra paciente, se negaba a derivarla para tratamientos como un masaje especial para drenar el líquido en su abdomen.

"Supuestamente los drenajes se tenían que ir llenando y yo los tenía que vaciar. Bueno, nunca se llenaron, no perdí nada, pero me los sacó igual. Me dijo que fuera los domingos al Instituto del Quemado que él iba a revisar mis puntos. Cada semana iba, pero se me empezó a abrir los puntos, sin hacer fuerza. En un costado tres puntos, en el otro, cuatro. Ya tenía un agujero, se me veía el lado de adentro", relató la mujer.

La solución de López fue decirle a Fernanda que ella o alguien de su familia la curara tres veces por semana con azúcar para agilizar la cicatrización.

"Tenía muchos dolores, me daba clonazepam. Me faltaba el aire, no podía dormir. Estuve dos meses sentada en un sillón porque no podía respirar, no podía acostarme. El abdomen se me había hinchado que parecía embarazada de nueve meses. Cuando ya no di mas fui a ver. Había pasado un mes que me estaba viendo pero no había avances", expresó.

"Me empezó a sacar de a poco los puntos, los que se podían porque el resto estaba abierto. Me sacaba uno o dos. Cuando ya no daba más de tener el abdomen inflamado se me cerró la herida, básicamente me cerró a los dos meses (de la operación)", reveló la paciente.

"Yo me tenía que hacer masajes drenales, pero él no me quería hacer receta para que me los hiciese en un lugar que se especializa en eso. Él quería que me lo hiciera con su secretaria, no me quiso dar una orden para hacerlo en otro lado. Me dijo: 'yo soy cirujano, no soy esteticista. No te voy a dar receta de nada, te vas y te atendés con mi secretaria'. No nos pusimos de acuerdo con ella en el horario y busqué a una mujer que me ayudara, me empecé a hacer masajes drenales en otro lugar", recordó Fernanda.

"Me di cuenta que era un caso de mala praxis porque llevaba 35 sesiones de masajes y seguía igual", convino.

https://twitter.com/C5N/status/1422249738796154880

Era casi junio cuando, de nuevo en el consultorio del Instituto del Quemado, Fernanda le pidió a Roberto López que le recetara una ecografía para descubrir qué era la "pelota debajo del ombligo" que se le había formado a pesar de los masajes y la cicatrización.

"Se sentó en la camilla, me agarró las manos y me dijo: 'mamita, no es nada lo tuyo, es todo psicológico, calmate, tomá un clonazepan'. Era lo único que me decía", relató.

"Cuando me hago una ecografía por mi cuenta me salta que tengo un granuloma. No puedo hacer fuerza, ni levantar una pava, desde que me operé no puedo trabajar. En una sesión de masajes particular, no con la secretaria, me comentó mi masajista 'viste lo del cirujano, que salió en la tele, que falleció una chica'. Me mostró la foto y dije: 'es el cirujano que me operó a mí'. Me agarró una crisis de nervios. Llegué a mi casa y me contacté con Celeste, la hermana de una de las chicas fallecidas, y ahí tomé conciencia de con quién me estaba atendiendo"

Fernanda y su abogado, Gustavo Rubio, tienen pautada una mediación con Roberto López para el 17 de septiembre, y por ahora no existe una orden judicial para que el cirujano deje de practicar la medicina, a pesar de estar acusado por mala praxis por otras familias.

De hecho, Rubio representa también a la familia de Soledad Vargas.

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