Ejercicios mejoran el sexo

Sociedad

No son complicados y notarás grandes cambios en tu sexualidad.

En general, toda forma de ejercicio es buena y colabora para que nuestro cuerpo disfrute con plenitud del encuentro sexual. Sin embargo, existen algunos ejercicios específicos. Son los que se relacionan con una mayor libertad de movimiento de la zona pélvica, modificando trabas y rigideces. Muchas personas inhiben o amortiguan inconscientemente su sexualidad adoptando ciertas posturas: meten la barriga hacia adentro impidiendo la respiración correcta y limitando las sensaciones sexuales en la zona pélvica; mantienen la pelvis permanentemente contraída hacia atrás o echada hacia adelante. Para disfrutar al máximo de la sexualidad es necesario relajar las nalgas, la base pélvica y el ano, liberar la tensión acumulada en las piernas y recuperar toda la movilidad de la pelvis.

Estos ejercicios proponen movimientos que ayudan a que la pelvis entre en calor y se destrabe. Además al hacerlos utilizará los músculos que intervienen durante la relación sexual, de modo que se irán fortaleciendo y adaptando al tipo de tensión física que acompaña a la excitación sexual.

Ejercicio de rotación de pelvis. Paradas, con las piernas abiertas y las manos en la cintura, imaginemos que somos hawaianas. Sin mover los hombros trazamos círculos, en tomo del eje de mi cuerpo, primero comenzando por la derecha trazamos varios y luego otros comenzando por la izquierda. Una variación de este ejercicio es cargar mi peso sobre un pie e imaginar que es la punta de un compás con la cual voy a realizar movimientos con mi pelvis en torno a ese eje. Luego hago lo mismo con el otro pie.

Ejercicio de balanceo de la pelvis. Este ejercicio ayuda a aflojar la parte inferior de la espalda, sirviéndole, además, a algunas mujeres para aliviar los dolores menstruales. Tiéndase de espaldas y al inspirar balancee la pelvis hacia atrás, arqueando la parte inferior de la espalda; al espirar, deje que la pelvis vuelva hacia delante. Procure hacerlo muy lentamente, manteniendo la pelvis levantada, y relájela después. Puede serle útil poner las manos en las caderas mientras practica el movimiento. Hágalo durante cinco minutos sin darse prisa y coordinando la respiración con los movimientos pélvicos.

Ejercicio de elevación de la pelvis. Tiéndase de espaldas con las piernas flexionadas y las rodillas levantadas. Mientras hace una inspiración, balancee la pelvis hacia atrás arqueando la parte inferior de la espalda. Después, mientras expulsa el aire levante ligeramente la pelvis, comenzando por el sacro hasta que se separe del suelo y continúe con el movimiento (levantando la columna vértebra  por vértebra) hasta quedar apoyada solamente por los hombros y en los pies. Vuelva a bajar con un movimiento lento y suave y repita diez veces la misma secuencia.

Ejercicio de rebotes pelvianos. Para tener mayor conciencia de las sensaciones pelvianas, tiéndase de espaldas con las piernas encogidas, levante las caderas y haga rebotar la pelvis. Intente hacerlo también boca abajo, para lo cual tendrá que levantar un poco el cuerpo con las manos. Para hacer los rebotes, le ayudará afirmar los pies contra la pared.

Ejercicio de rotación de caderas. Este movimiento, practicado con regularidad, aumenta la flexibilidad de la zona pélvica. De pie, con las piernas separadas y doblando las rodillas ligeramente, poniendo las manos en las caderas, comienzo a moverlas hacia adelante y hacia atrás varias veces, luego de un lado a otro y por último describo un amplio círculo, hacia adelante, hacia la derecha, hacia atrás y hacia la izquierda. Quien debe dirigir el movimiento son las caderas y no las piernas. Luego de unas 6 rotaciones, se debe invertir el sentido del movimiento y hacer igual número de círculos en sentido opuesto. Es importante mantener relajado el vientre y las nalgas.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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